Janez Janša: Nos levan­tamos y vencimos

Janez Janša

Nos levan­tamos y vencimos

(Un análisis de los acon­te­ci­mi­entos decisivos de la inde­pen­dencia y la guerra de 1991 para Eslovenia)

30 años de Eslo­venia independiente

2021
Liubliana

Traduc­ción revi­sada por Álvaro Peñas


PREFACIO

Fue el miércoles 26 de junio de 1991 cuando Eslo­venia declaró su inde­pen­dencia (la Decla­ra­ción de Inde­pen­dencia de Eslo­venia y la Carta Consti­tu­cional Básica sobre la Inde­pen­dencia y la Sober­anía de la Repú­b­lica de Eslo­venia se habían adop­tado el día ante­rior), convir­tién­dose así en un Estado inde­pen­diente y soberano. Esa misma noche, el Ejército Popular Yugo­s­lavo (EPY) lanzó una agre­sión armada contra el joven país que terminó oficialm­ente con su derrota en diez días. Estos días son los que más destacan en el periodo de la inde­pen­dencia de Eslo­venia, que puede exten­derse desde 1987, cuando se publicó el famoso número 57 de Nova Revija, titu­lado Contri­bu­ciones al programa nacional eslo­veno, hasta 1992, cuando Eslo­venia fue reco­no­cida por la mayoría de los países.

La nación eslo­vena ha sido puesta a prueba muchas veces en la historia, pero ha sobre­vi­vido durante siglos. El amor a la patria, a la nación, a la cultura, a la tradi­ción, a la fe y a la familia la ha sostenido en un entorno a veces duro. También hemos sobre­vi­vido al comu­nismo, el peor y más malvado tota­li­ta­rismo de todos los tiempos. Porque creí­amos. Porque hemos aprendido de nuestros ante­pa­sados lo que signi­fica ser eslo­veno. Porque tenemos el patrio­tismo en nuestra compo­si­ción gené­tica. Porque siempre hemos tenido la sensa­ción de ser espe­ciales: traba­ja­dores, labo­riosos y pací­ficos. Ninguna amenaza nos ha hecho tamba­lear. Cuando llegó el momento, cuando había un serio peligro de ser arro­jados a la caldera de los Balcanes y borrados de la memoria europea, noso­tros, los teme­rosos de Dios, ceñimos nuestras espadas y nos enfren­tamos al enemigo yugo­s­lavo. Y ganamos esa lucha. Así es como, hace treinta años, conse­guimos nuestro propio país en esta hermosa parte del mundo, donde nuestros abuelos y nuestras abuelas echaron sus raíces hace tanto tiempo.

Este libro se publica con un propó­sito espe­cial. Reúne en un solo lugar los textos esen­ciales para entender la inde­pen­dencia y la guerra por Eslo­venia. Fueron escritos por el que proba­ble­mente fue el prot­ago­nista de ese periodo: Janez Janša, entonces mini­stro de Defensa y ahora primer mini­stro. El primer texto es un análisis de los acon­te­ci­mi­entos decisivos de la inde­pen­dencia y se publicó por primera vez en el Libro Blanco. En él, el autor describe con detalle el periodo comp­rendido entre 1990 y 1991, cuando Eslo­venia estaba aislada inter­na­cio­nalm­ente en sus aspi­ra­ciones inde­pen­den­tistas, y la evolu­ción de la esfera polí­tica interna, y cómo la oposi­ción de izquierdas de la época tiraba piedras a los pies de DEMOS (coali­ción de gobierno de partidos de centro­de­recha) y pactaba con el gobierno federal de la entonces Yugo­s­lavia. Todos los que se opusieron más o menos abier­ta­mente al Estado inde­pen­diente tomaron más tarde el poder y se repar­tieron el mérito del Estado inde­pen­diente, mien­tras que los princi­pales inde­pen­den­tistas fueron perse­guidos y enviados a prisión con cargos falsos y en juicios simulados.

El segundo texto es un análisis de la Guerra por Eslo­venia y se publicó por primera vez como comple­mento del libro The War for Slovenia. En él, el autor analiza el conflicto militar que, gracias a la unidad de la nación, terminó con la derrota del agresor. “La unidad de la nación, la valentía de sus fuerzas armadas, la firme voluntad polí­tica de la coali­ción de gobierno DEMOS, diri­gida por el Dr. Jože Pučnik, y la inicia­tiva de una multitud de coman­dantes indi­vi­duales de las unidades tácticas del TO (Ejército de Defensa Terri­to­rial) y de la policía forjaron la victoria en la Guerra por Eslo­venia. Una victoria que ha sido elevada en su finalidad al Olimpo eslo­veno, una victoria más importante que todas las batallas que nuestros ante­pa­sados, desgra­cia­da­mente a menudo a costa de otros, libraron a través de los torbel­linos de la ingrata historia de los siglos pasados”, escribió Janša.

El tercer texto es el prefacio a la tercera edición del libro “Premiki”, del que se vendieron casi cien mil ejem­plares. El texto intro­duc­torio de Janez Janša es la memoria del autor y el análisis de los acon­te­ci­mi­entos desde su deten­ción (1988) hasta el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional del nuevo Estado. La parti­cu­la­ridad de la intro­duc­ción y de la 3ª edición es que el autor discute y revela docu­mentos, algunos de los cuales aún no se cono­cían en el momento de la primera edición del libro (1992), pero que son muy import­antes para la compren­sión de la inde­pen­dencia eslo­vena. Al tratarse de un docu­mento ines­tim­able de una época, el texto de Janša se ha conser­vado en la forma íntegra en que fue publi­cado. El libro va acom­pa­ñado de foto­grafías y gráficos, así como del mensaje del primer mini­stro a los eslo­venos con motivo del Día Nacional de 2020.

Debemos hacer saber a la posteridad cómo construimos nuestra sober­anía, cómo sentimos el amor por nuestra patria y lo agra­de­cidos que estáb­amos por este momento de la historia. Pero también nece­sit­amos saber quién se opuso. No para condenar o perse­guir a nadie, simple­mente porque estos son los hechos. La visión román­tica actual de la historia, según la cual Eslo­venia alcanzó fácilm­ente la sober­anía, es una distor­sión de los hechos y sirve de justi­fi­cación a quienes sabo­te­aron todo lo que hizo el gobierno de DEMOS en los momentos clave. Es cierto que la nación estaba unida, pero la izquierda tran­si­cional (este término se emplea para refer­irse a los partidos polí­ticos eslo­venos de izquierda con un tras­fondo comu­nista tota­li­tario que, tras la inde­pen­dencia de Eslo­venia, se pusieron la máscara de la demo­cracia liberal, pero siguen siendo proco­mu­nistas) polí­tica de aquella época hacía todo lo posible para que Eslo­venia no obtu­viera su propio ejército, para que Eslo­venia no obtu­viera su inde­pen­dencia en abso­luto, sino que perman­eciera en el hervi­dero de los Balcanes.

Así que hoy, 30 años después de los días en que nos enfren­tamos al agresor y decla­ramos un Estado, podemos observar con preo­cup­a­ción que incluso los más jóvenes ya no están conven­cidos de que Eslo­venia sea algo bueno, de que el amor a la patria sea un requi­sito para la preser­va­ción de la nación; piensan que sentir orgullo por perte­necer a Eslo­venia es un atraso. Si los medios de comu­ni­cación y la cultura pop de aquellos años al menos parecían reforzar la idea nacional, el patrio­tismo ya no es su estilo; en su lugar, parecen seguir la tendencia de moda de sembrar el odio hacia la identidad eslo­vena y los acon­te­ci­mi­entos de la independencia.

Los textos de Janez Janša, que aparecen en „Nos levan­tamos y vencimos“, están escritos de forma amena e infor­ma­tiva. Se basan en hechos y docu­mentos, y sin duda deben incluirse en el proceso educativo.

Jože Biščak


En el plebi­s­cito del 23 de diciembre de 1990, la nación eslo­vena se declaró clara y deci­di­da­mente a favor del Estado inde­pen­diente de la Repú­b­lica de Eslo­venia. Sin embargo, en los meses sigu­i­entes se enfrentó a una fuerte oposi­ción y a obstá­culos por parte de la élite polí­tica posco­mu­nista nacional, así como a la oposi­ción y las amen­azas de la feder­a­ción y de repre­sen­tantes extranjeros. 


CASI TODOS CONTRA NOSOTROS

En 1990 y 1991, Eslo­venia estaba aislada inter­na­cio­nalm­ente y en gran medida en sus aspi­ra­ciones y esfu­erzos por la inde­pen­dencia. Este hecho se ha olvidado un poco, o al menos se ha oscu­re­cido, en las últimas dos décadas. Un análisis de las causas lleva primero a preg­un­tarse cómo fue eso posible.

Los archivos de los medios de comu­ni­cación nacio­nales y extran­jeros están llenos de graba­ciones de decla­ra­ciones de repre­sen­tantes estatales y diplomá­ticos de los países vecinos y de otros países, que han expre­sado sin pelos en la lengua su disgusto o su franca oposi­ción a la inde­pen­dencia de Eslovenia.

Lo máximo que pudimos escuchar a nuestro favor fue una frase en la que se decía que Eslo­venia podía, por supu­esto, inde­pen­di­zarse, pero sólo con el acuerdo de las demás repú­b­licas y de la Feder­a­ción. Por supu­esto, todos los que decían esto sabían muy bien que el consen­ti­mi­ento de las auto­ridades federales, del EPY y de la mayoría de las demás repú­b­licas no se produciría.

Esta parte de la oposi­ción a la inde­pen­dencia, a pesar de los intentos de olvi­darla y ofus­carla, es más o menos cono­cida y está rica­mente docu­mentada, pero desgra­cia­da­mente no está sufi­ci­en­te­mente analizada y tratada en las obras de erudi­ción histó­rica, y desde el punto de vista del estudio de las rela­ciones internacionales.

La propa­ga­ción de críticas nega­tivas en el extranjero

Sin embargo, es menos cono­cida la fuente funda­mental de los informes y razo­na­mi­entos de los repre­sen­tantes diplomá­ticos y de los servicios de inte­li­gencia de los países extran­jeros. Además del escep­ti­cismo de sus gobiernos y, en su mayor parte, del escep­ti­cismo personal de los diplomá­ticos extran­jeros que sigu­ieron los acon­te­ci­mi­entos del proceso de inde­pen­dencia desde Eslo­venia y los países vecinos, sus inter­lo­cu­tores eslo­venos también contri­buyeron signi­fi­ca­tiva­mente a las valor­a­ciones nega­tivas. Los informes de inte­li­gencia y diplomá­ticos, y las tran­scrip­ciones de las conver­sa­ciones tele­fó­nicas entre los servicios nacio­nales y extran­jeros que se publican en este volumen, arrojan luz sobre este mismo aspecto. La primera obser­va­ción chocante al leerlos es la constat­a­ción de que en realidad no se ocultó nada a los extran­jeros, ni siquiera los más altos secretos de Estado. Incluso la infor­mación sobre el contenido del proyecto de ley consti­tu­cional de alto secreto sobre la inde­pen­dencia fue leída libre­mente por Ciril Zlobec, miembro de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia, a un diplomá­tico italiano por telé­fono. La misma suerte corrió la fecha de la inde­pen­dencia real, estrecha­mente guardada y cono­cida sólo por unos pocos en el país. Los miem­bros de la oposi­ción de la época, espe­cialm­ente la SDL (Lista Unida Social­de­mó­crata) y la actual SD (Partido Social­de­mó­crata), expli­caron su escep­ti­cismo o incluso su oposi­ción a la inde­pen­dencia a los diplomá­ticos y oficiales de inte­li­gencia extran­jeros. Algunos, como el dipu­tado de la SUD (Unión Demo­crá­tica Eslo­vena) Franco Juri, mani­fes­taron entonces públi­ca­mente su oposi­ción boicote­ando el anuncio de la decisión sobre la inde­pen­dencia, mien­tras que otros, espe­cialm­ente personas del partido sucesor del PCC (Partido Comu­nista), dijeron una cosa a la opinión pública eslo­vena y otra a fuentes extran­jeras. Sin embargo, ambos tenían opiniones nega­tivas simi­lares sobre todas las medidas reales de la inde­pen­dencia eslo­vena, espe­cialm­ente sobre las medidas de defensa. Las ridi­cu­lizaban espe­cialm­ente. Algunos ejem­plos de este enfoque pueden encon­trarse en el Libro Blanco sobre la Inde­pen­dencia de Eslo­venia – Oposi­ción, obstá­culos, trai­ción, publi­cado en 2013 por la Asocia­ción para los Valores de la Inde­pen­dencia de Eslovenia.

La infor­mación como gran ventaja

Desde la toma de pose­sión del gobierno de DEMOS en mayo de 1990 hasta el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional defi­ni­tivo y la admi­sión en la ONU, las insti­tu­ciones eslo­venas perti­nentes trataron de hacer un segu­i­mi­ento de la opinión de los países vecinos, las insti­tu­ciones inter­na­cio­nales y los actores mundiales más influy­entes sobre Eslo­venia y su lucha por la inde­pen­dencia. Los pobres comi­enzos de nuestra propia diplo­macia difi­cul­t­aron enor­me­mente la tarea y los resul­tados más import­antes fueron aport­ados por nuestros compa­triotas en el extran­jero y en todo el mundo. Salvo algunas honrosas excep­ciones, los eslo­venos que servían en la diplo­macia yugo­s­lava no estaban a favor de la inde­pen­dencia y obtu­vimos de ellos una infor­mación aún menos útil que de los eslo­venos que ocup­aban altos cargos en el EPY.

Así, la infor­mación sobre las opiniones de los factores externos nos llegó princi­palm­ente como:

- posi­ciones publi­cadas de los gobiernos y las orga­ni­za­ciones internacionales,

- infor­mación de compa­triotas en el extran­jero y de todo el mundo,

- conta­ctos de los repre­sen­tantes del Estado eslo­veno con el extran­jero, espe­cialm­ente con el personal diplomá­tico de otros países,

- informes de los servicios de inte­li­gencia nacionales,

- informes de los servicios extran­jeros a los que Eslo­venia tuvo acceso a través del trabajo de sus propios servicios o a través del inter­cambio de infor­mación (princi­palm­ente con la Repú­b­lica de Croacia).


Hasta el último momento, la mayoría de los estadistas extran­jeros abogaron por el manten­imi­ento de la unidad de Yugo­s­lavia (foto: El presi­dente de la RFSY Ante Markovič, el mini­stro de Asuntos Exte­riores yugo­s­lavo Budimir Lončar y el secre­tario de Estado estado­un­idense James Baker el 21 de junio de 1991 en Belgrado).

En el sector de la defensa, el servicio de inte­li­gencia sólo comenzó a esta­ble­cerse en el momento de la creación de la Estruc­tura de Maniobra de la Defensa Nacional y durante la mayor parte de este período contó con menos de diez miem­bros reclut­ados profe­sio­nalm­ente. A pesar de su escasa dota­ción de personal, este servicio, a través de la coope­r­a­ción patrió­tica con eslo­venos indi­vi­duales con cargos predo­mi­nan­te­mente subal­ternos en el EPY, reco­piló infor­mación estra­té­gi­ca­mente importante que permitió una plani­fi­cación realista de la resis­tencia a la agre­sión y una ejecu­ción tácti­ca­mente inte­li­gente de la reti­rada del EPY de Eslo­venia. A través de estas fuentes, también acce­dimos a la infor­mación compar­tida por los repre­sen­tantes diplomá­ticos extran­jeros con los altos mandos del EPY. En los últimos años de la inde­pen­dencia, espe­cialm­ente desde los sucesos de mayo de 1991 en Pekra hasta la reti­rada del EPY de Eslo­venia en octubre del mismo año, se inten­si­ficó el trabajo de la inte­li­gencia militar. Con la incaut­a­ción de algunas instal­a­ciones de comu­ni­caciones del EPY y la confis­cación de equipos al comi­enzo de la agre­sión, el Servicio de Inte­li­gencia y Segu­ridad (ISS) del Minis­terio de Defensa también comenzó a inter­ceptar las comu­ni­caciones cifradas del EPY hasta la lejana Belgrado.

El Servicio de Segu­ridad-Infor­mación (VIS) del Minis­terio del Inte­rior, tras su reor­ga­ni­za­ción a finales de 1990, también penetró en algunas fuentes extran­jeras de impor­t­ancia para la inte­li­gencia a través de sus propias fuentes y, medi­ante el segu­i­mi­ento de las comu­ni­caciones de los servicios y repre­sen­tantes extran­jeros, pudo obtener una visión directa, al menos parcial, de los entre­sijos del entorno exte­rior. De esta fuente obtu­vimos infor­mación importante sobre el grado en que el agresor, que tenía un excel­ente acceso a fuentes de terceros países a través de la diplo­macia yugo­s­lava y de los servicios en el extran­jero, conocía nuestros planes y las posi­bi­li­dades reales de la defensa eslo­vena. Desgra­cia­da­mente, sólo una parte del VIS, que contaba con varios centen­ares de empleados, simpa­tizaba íntima y profe­sio­nalm­ente con el inde­pen­den­tismo. La otra parte, más grande, perman­eció pasiva o incluso se opuso. Se preo­cup­aron por todo lo posible, pero no por el peligro inmi­nente. Así, el 25 de junio de 1991, cuando se produjo la decla­ra­ción de guerra contra Eslo­venia, recibimos una evalu­ación del VIS sobre la situ­ación del ejército rumano. Al parecer, un traba­jador del VIS que vigilaba el cuartel de tanques en Vrhnika se había quedado dormido y no se había dado cuenta de que una columna de tanques había atra­ve­sado las puertas del cuartel en dirección a Liubliana. Sólo el VIS debe haber sabido cómo ignorar el fuerte ruido de la columna de tanques.


Incluso la infor­mación sobre el contenido de la propu­esta estric­ta­mente confi­den­cial del Acta Consti­tu­cional de Inde­pen­dencia fue leída libre­mente por un miembro de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Ciril Zlobec, a un diplomá­tico italiano.

Hasta ahora, el público eslo­veno ha podido conocer muchos detalles de la toma de decisiones entre basti­dores sobre aspectos concretos de la agre­sión contra Eslo­venia y la actitud de los repre­sen­tantes de otros países al respecto gracias a la publi­cación de diversos docu­mentos de los dos servicios nacio­nales en revistas y varios libros.

Sin embargo, resulta extraño que la publi­cación de docu­mentos iguales o simi­lares a los conten­idos en el Libro Blanco de la Inde­pen­dencia (oposi­ciones, obst­ruc­ciones, etc.) no hayan susci­tado hasta ahora, aunque sea de forma esporá­dica, un interés espe­cial por parte de los histo­ria­dores y otros expertos profe­sio­nales, de los que hoy en día hay al menos cinco veces más que en la época de la inde­pen­dencia de Eslovenia.

Desin­terés por unos hechos y distor­sión de otros

Pero si la oposi­ción y la obst­ruc­ción de la inde­pen­dencia eslo­vena desde fuera y desde dentro han reci­bido poco interés y aún menos trata­mi­ento acadé­mico en las últimas dos décadas, se ha invertido mucha más energía en el persis­tente meno­sprecio del signi­fi­cado de la inde­pen­dencia. Muchos acon­te­ci­mi­entos y decla­ra­ciones han sido suprimidos o tergi­ver­s­ados. A otros se les ha dado un énfasis espe­cial. La distor­sión de la verdad formaba parte de la vida coti­diana poste­rior a la inde­pen­dencia. El precepto funda­mental era: Todo lo que conformó el sistema de valores mayo­ri­tario del pueblo de Eslo­venia durante el periodo de inde­pen­dencia y demo­cra­tiza­ción, durante la Prima­vera Eslo­vena, se rela­ti­viza y finalm­ente se nombra por su contrario. Desde el plebi­s­cito de diciembre de 1990, el inde­pen­den­tismo no ha dejado de ser la razón general de todo tipo de problemas. Las consi­gnas se hicieron más directas y contun­dentes cada año hasta que, en 2012, vimos pancartas en las llamadas revu­e­ltas popu­lares con los lemas: “Llevan 20 años robán­donos”, o “En 20 años nos han robado nuestras empresas y nuestro país”, o “Basta ya de 20 años de una élite polí­tica corrupta”. Era como si vivié­ramos en el cielo en la época ante­rior a la inde­pen­dencia y como si Eslo­venia no hubiera tenido un régimen tota­li­tario en el que el país fue comple­ta­mente robado al pueblo, cier­ta­mente mucho más que hoy, inde­pen­dien­te­mente de todos los problemas actuales.

Desde la famosa carta de Kučanov de la prima­vera de 1991, la resis­tencia al desarme del TO y la defensa del Estado eslo­veno se han presen­tado como tráfico de armas, y el esta­ble­ci­mi­ento de los atri­butos estatales de Eslo­venia como el asunto Izbri­sani (“los borrados”: nombre usado en los medios para desi­gnar a aquellos que perman­ecieron en Eslo­venia sin un estatus legal tras la inde­pen­dencia). La mani­pu­la­ción ha sido tan intensa durante dos décadas que las jóvenes gener­a­ciones que han crecido durante este tiempo han podido aprender al menos diez veces más sobre el problema de los llamados borrados de todos los medios públicos posi­bles que sobre todas las medidas que hicieron posible la creación del Estado eslo­veno. Diez años después de su creación, las primeras banderas con la estrella roja apare­cieron en las cele­bra­ciones del Día Nacional. Al principio, con timidez, sabi­endo que eran el símbolo de un ejército agresor que había sido derro­tado en la guerra por Eslo­venia. Luego, cada vez más agre­siva­mente, como si el EPY hubiera ganado la guerra, y los puntos princi­pales de los oradores incluían la frase obli­ga­toria de que sin la llamada NOB (Lucha de Libe­r­a­ción Nacional, es decir la guerra ganada por los partisanos de Tito) no habría habido una Eslo­venia inde­pen­diente. Como si hubiera nacido en 1945 y no en 1991. La inde­pen­dencia se borró o dismi­nuyó cuando la primera no funcionó. Los programas de las cele­bra­ciones nacio­nales de las dos fiestas más import­antes de Eslo­venia, la Fiesta Nacional y el Día de la Inde­pen­dencia y la Unidad, bajo los gobiernos de la izquierda tran­si­cional fueron, en el mejor de los casos, comple­ta­mente vacíos y sin rela­ción con el propó­sito de la fiesta, y en el peor, llenos de burlas a la identidad eslo­vena y a los valores que nos unieron en la exitosa empresa conjunta de la independencia.

Por otro lado, apenas ha habido una semana del año sin cele­bra­ciones pomposas y costosas orga­nizadas por el ZZB (Asocia­ciones de Vete­ranos) llenas de discursos de odio y amen­azas contra los disidentes, símbolos tota­li­ta­rios, actos delic­tivos en forma de desfi­gu­ra­ción de símbolos oficiales del Estado y exhi­bición ilegal de armas mili­tares. Los parti­ci­pantes en estos actos de masas son, en su mayoría, miem­bros cotiz­antes del ZZB, ya que unos 20.000 de ellos siguen reci­bi­endo mensualm­ente subs­idios de combate privi­le­giados, aunque muchos de ellos hayan nacido después de 1945. En algunos casos, los privi­le­gios se trans­miten a los descen­dientes como en un princi­pado feudal. Esta bacanal, al estilo de los mítines de campaña más intensos de Milo­sevic de hace un cuarto de siglo, fue coro­nada por el mitin del ZZB del 24 de diciembre de 2012 en Tisj, en el que Mitja Klavora, la secre­taria general de la orga­ni­za­ción de comba­ti­entes, nacida una década después del fin de la Segunda Guerra Mundial, volvió a amen­azar con matanzas masivas.

Durante varios años después de la inde­pen­dencia, fue necesario devolver las conde­co­r­a­ciones y explicar que, por ley, el presi­dente de la Repú­b­lica no podía conceder la Medalla de la Libertad a personas que no habían tenido nada que ver con la inde­pen­dencia o que incluso se habían opuesto activa­mente a ella. Después de diez años empe­zaron a crear confu­sión deli­be­r­adamente con los símbolos. En el deci­mo­quinto aniver­s­ario de la inde­pen­dencia, inici­aron una polé­mica sobre la creación de las Fuerzas Armadas Eslo­venas y su anti­güedad, y en el vigé­simo aniver­s­ario, el entonces presi­dente de la Repú­b­lica llegó a gritar a los llamados inde­pen­den­tistas, dici­endo que había que acabar de una vez por todas con esa “meri­to­cracia” y ese desba­ra­juste tran­si­cional. Pues bien, los votantes, gracias a Dios, lo echaron en otoño de 2012. La guinda del pastel de la vergüenza de la inde­pen­dencia y de las Fuerzas Armadas Eslo­venas en parti­cular se puso poco antes del 22º aniver­s­ario con el nombra­mi­ento del último mini­stro de Defensa.

Este puesto fue ocupado por una persona que en 1991, no sólo indi­rec­ta­mente, sino activa­mente a través de la acción polí­tica y los votos, se opuso a todas las medidas adop­tadas para defender a Eslo­venia contra la agre­sión del ejército yugo­s­lavo. “No soy miembro de la SUD, pero comparto los mismos pensa­mi­entos y puntos de vista que Roman Jakič”, dijo el coronel del EPY Milan Aksen­ti­jevic en la Asam­blea, después de que ambos boicote­aran conjun­ta­mente los prepa­ra­tivos de defensa en un momento muy crítico. En el segundo capí­tulo de este compendio, encon­trará muchos ejem­plos concretos de obst­ruc­ción a las medidas inde­pen­den­tistas que llevan la firma de Roman Jakic y sus socios de la oposi­ción de izquierdas. Si sólo se hubieran apro­bado algunas de sus enmi­endas a la legis­la­ción clave en materia de defensa, Eslo­venia no habría podido defen­derse con éxito de la agre­sión del EPY en junio de 1991.


En la época de la inde­pen­dencia, la oposi­ción se opuso a menudo con vehe­mencia a los esfu­erzos por la inde­pen­dencia de Eslo­venia (en la imagen, los dipu­tados de la LDS Gregor Golobič, Zoran Thaler y Jožef Školč).

Poder militar real en lugar de una farsa

Este era también el propó­sito funda­mental de socavar todos los esfu­erzos para construir un sistema de defensa eficaz para Eslo­venia que hubiera sido capaz de hacer frente al espe­rado, y de hecho deci­dido, intento de Belgrado de impedir que siguié­ramos nuestro propio camino por la fuerza. El Libro Blanco sobre la Inde­pen­dencia de Eslo­venia contiene decenas de docu­mentos que lo demu­es­tran. Desde la ayuda del EPY a la polí­tica comu­nista de Eslo­venia en el desarme del TO, que el Dr. Jože Pučnik e Ivan Oman cali­fi­caron acert­a­da­mente de trai­ción a Eslo­venia, hasta la llamada Decla­ra­ción por la Paz, que pedía el rápido desarme unila­teral de Eslo­venia, pasando por los conta­ctos entre basti­dores con los gene­rales del EPY y los polí­ticos de Belgrado, sobre los que cada cierto tiempo apren­demos algo nuevo cuando se abre un archivo de Belgrado o uno de los parti­ci­pantes del otro bando escribe un libro de memo­rias. Sólo al cabo de unos años, cuando los polí­ticos de izquierdas inten­taron por todos los medios que el agresor, el general Konrad Kolšek, obtu­viera un pasa­porte eslo­veno, quedó claro por qué se produjo la decla­ra­ción formal de guerra con un ulti­mátum del general Kolšek el 27 de junio. En la mañana del 27 de junio de 1991, cuando se cumplían 27 años del anuncio del Sr. Kollek a Eslo­venia, fue distri­buido por los aviones del EPY en forma de folleto, pero no estaba diri­gido al coman­dante en jefe y presi­dente de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Milan Kučan, sino al primer mini­stro, Lojze Peterlet, que, según la Consti­tu­ción de la época, no tenía prác­ti­ca­mente ninguna compe­tencia en materia de defensa. Kolšek y los demás agre­sores por encima de él, debido a sus conta­ctos y acuerdos previos, aparen­te­mente contaban con Milan Kučan entre aquellos con los que podían contar tras la “inde­pen­dencia de la pluma”, cuando el gobierno de DEMOS se desmo­ro­nara y acabara ante los tribu­nales mili­tares o en un pelotón de fusilamiento.


El Partido de la Reno­va­ción Demo­crá­tica, diri­gido por Ciril Ribičič, que sucedió a la Liga de los Comu­nistas de Eslo­venia, tenía muchas dudas sobre la inde­pen­dencia de Eslovenia.

Debido al elevado apoyo al plebi­s­cito y al estado de ánimo, por lo demás posi­tivo, de la opinión pública eslo­vena, incluida una parte de los miem­bros de los partidos de izquierda, hacia la inde­pen­dencia, los oposi­tores a la misma no se mani­fes­taron, por regla general, abier­ta­mente en contra. Idearon tácticas indi­rectas. Esto se mani­festó en las frases que se convir­tieron en el eslogan de la prima­vera de 1991, por ejemplo: “Sí a la inde­pen­dencia, pero de forma pací­fica”. O: “Sí a la inde­pen­dencia, pero sin el ejército”. O bien: “La voluntad plebi­s­ci­taria del pueblo debe apli­carse, pero sólo medi­ante nego­cia­ciones y acuerdos”. O: “¡Los eslo­venos no votaron por la guerra en el plebi­s­cito!” O bien: “La decla­ra­ción de inde­pen­dencia de Eslo­venia debe ir acom­pa­ñada de la aper­tura inme­diata de nego­cia­ciones con las demás repú­b­licas sobre una nueva unión confederal”.

Por supu­esto, no se trataba sólo de esló­ganes. En los meses de prima­vera de 1991 se produ­jeron una serie de reuniones entre los partidos de izquierda eslo­venos, espe­cialm­ente el sucesor del PCC y el precursor del actual SD, y los anti­guos partidos comu­nistas de las demás repú­b­licas de la, entonces, RFSY (Repú­b­lica Federal Socia­lista de Yugo­s­lavia). Una de estas reuniones de Ciril Ribičič y sus cama­radas con los comu­nistas bosnios y croatas en Otočac fue acom­pa­ñada por import­antes titu­lares de periód­icos de toda la antigua Yugo­s­lavia, en los que se pedía una nueva inte­gra­ción yugoslava.

El cálculo de los oposi­tores a la inde­pen­dencia eslo­vena, tanto nacio­nales como extran­jeros, se basaba en la expec­ta­tiva de un efecto de divi­sión. Contaban con que se procla­maría eufó­ri­ca­mente una Eslo­venia inde­pen­diente, pero que no se haría realidad. (¡Hoy es un sueño, mañana es un nuevo día!) Creyeron, y trataron de contri­buir a ello en la prác­tica, que las fuerzas de defensa eslo­venas no podrían ocupar los pasos fron­te­rizos y los puntos de infra­e­s­t­ruc­tura clave del país y limitar la maniobra del EPY, y que al cabo de unos días todo resul­t­aría un episodio de opereta, después de lo cual quedaría claro para todos en el país que estáb­amos aislados de Occi­dente, que no controláb­amos nuestro propio terri­torio y que nadie nos ayudaría, nadie admi­tiría que hemos metido la cabeza en un muro de hormigón.

Después de ese desen­lace, espe­raban que la coali­ción DEMOS se derrum­bara, que el gobierno caería y que el poder total volvería a estar en sus manos. Y espe­raban el fin defi­ni­tivo del sueño de una Eslo­venia inde­pen­diente. Se veían a sí mismos como los salva­dores de los eslo­venos frente a los peli­grosos aven­tur­eros de DEMOS. O, como dijo el entonces presi­dente de la SUD, “es mejor nego­ciar por una Eslo­venia inde­pen­diente durante cien años que hacer la guerra durante un día”. Las memo­rias de Ante Markovic, entonces primer mini­stro del Gobierno Federal, publi­cadas en esta parte del presente volumen, sobre una reunión entre él y la oposi­ción de izquierdas eslo­vena justo antes de la guerra, el 12 de junio de 1991, confirman lite­ralm­ente estas expectativas:

“La entre­vista de Markovic con la oposi­ción dio la valor­a­ción común de que las contra­dic­ciones en el DEMOS gober­nante eran tan grandes que sólo el 26 de junio lo mantenía unido. Si no ocurre nada el 26 de junio que pueda reforzar los lazos de DEMOS, hay pocas espe­r­anzas para el gobierno. Concre­ta­mente: si después del 26 de junio se inicia un proceso que discurra simul­tá­nea­mente en ambas direcciones hacia la inde­pen­dencia y hacia la reinte­gra­ción, el gobierno de DEMOS caerá en verano, o como muy tarde en septiembre”.

Tras una reunión con la oposi­ción de izquierdas eslo­vena, Markovič convenció al presi­dente croata Franjo Tudman de la proba­bi­lidad de que se produ­jera un hecho así en Eslo­venia. Durante años, éste siguió hablando de una guerra de opereta en Eslo­venia, encu­bri­endo su mala conci­encia por haberse fiado de Markovič y, por tanto, rompiendo el 27 de junio de 1991 su promesa y el acuerdo firmado el 27 de junio de 1991 sobre la resis­tencia conjunta de los dos países en caso de agre­sión por parte del EPY. La falsa inde­pen­dencia la llevó a cabo Croacia en junio de 1991, cuando declaró la inde­pen­dencia pero no tomó el poder efec­tivo. El precio que Croacia pagó en vidas por la inge­nuidad de Tudman fue enorme.

Yo mismo he sido testigo de varias predic­ciones e insi­nu­aciones simi­lares por parte de polí­ticos eslo­venos de izquierdas, por no hablar de diplomá­ticos extran­jeros. Algunos miem­bros de la entonces Presi­dencia de la Repú­b­lica, el vice­primer mini­stro y su mini­stro de Finanzas, que dimitió unos meses antes de la guerra, y muchos otros ciuda­danos “respe­ta­bles” eran de una opinión similar. Conocí a uno de ellos, que llegó a tener una bril­lante carrera en la Eslo­venia inde­pen­diente, en la Plaza del Congreso poco antes de la guerra.

Me dijo, con cierta sorna, “No se nece­sita una visión para tener un estado inde­pen­diente, se nece­sitan divi­siones”. No le expliqué que también tení­amos eso, de todos modos no me habría creído.

Según el relato y las repetidas actu­aciones regis­tradas públi­ca­mente del antiguo miembro de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Ivan Oman, que fue el único en la Presi­dencia que apoyó siste­má­ti­ca­mente los prepa­ra­tivos para la defensa contra la agre­sión, el Dr. Jože Pučnik, durante una de las muchas pausas de las nego­cia­ciones para la ley del plebi­s­cito en noviembre de 1990, preg­untó a un alto repre­sen­tante de la actual SD por qué eran tan compli­cados y se oponían bási­ca­mente a todas las propu­estas de inde­pen­dencia. Le contestó que tenía que entender que ellos y su opción simple­mente no veían un futuro para ellos en la independencia.

La polí­tica eslo­vena de izquierdas, en sus niveles más altos desde la victoria de DEMOS en las elecciones de abril de 1990, había estado traba­jando, a pesar de las ocasio­nales decla­ra­ciones públicas, contra la creación de una capa­cidad realista de inde­pen­dencia. Sus acciones más import­antes hasta el 26 de junio fueron:

1. El desarme de la defensa terri­to­rial en mayo de 1990, donde el EPY fue retenido por todos los medios. Este es el tema del primer capí­tulo de este compendio.

2. la llamada Decla­ra­ción por la Paz de febrero de 1991, que exigía direc­ta­mente el rápido desarme unila­teral de una Eslo­venia armada sólo “por la fuerza”.

3. El voto constante contra las medidas para asegurar la inde­pen­dencia (ley de defensa, ley del servicio militar, presu­pu­esto de defensa) en la Asam­blea. Todos estos actos se apro­baron a duras penas con unos pocos votos de la mayoría demó­crata. Este es el tema del segundo capí­tulo de esta colección.

4. Informar a los servicios exte­riores y a los diplomá­ticos de los más altos secretos de Estado conten­idos en los planes opera­tivos para la inde­pen­dencia (calen­dario exacto y la lista de funciones de la feder­a­ción que Eslo­venia pretendía asumir efectivamente).

5. La peti­ción de dimi­sión del fiscal general Anton Drobnić, que fue enviada a la opinión pública unos días antes de la decla­ra­ción de inde­pen­dencia de Eslo­venia, bajo la dirección de Milan Kučan y Spomenka Hribar (que me la ofreció para que la firmara en su despacho presi­den­cial). Querían socavar aún más a DEMOS justo antes de la guerra, ya que la peti­ción estaba firmada por algunos polí­ticos promi­nentes del SDZ (Unión Demo­crá­tica Eslo­vena) y los Verdes de Eslovenia.

6. Anuncio de huelga del sindi­cato de policía para el 27 de junio de 1991.


En algunos periód­icos eslo­venos, varios autores se opusieron abier­ta­mente a la inde­pen­dencia de Eslo­venia (imagen: artí­culo en Mladina, 21 de mayo de 1991, titu­lado “¿Eslo­venia inde­pen­diente? No, gracias”).

El 25 de junio de 1991, Eslo­venia asumió de forma efec­tiva el ejer­cicio de la mayoría de las compe­ten­cias que antes eran federales (fron­teras, aduanas, polí­tica mone­taria, control del espacio aéreo, divisas y vigi­lancia) y el 26 de junio, con el apoyo y la alegría popular general, declaró su inde­pen­dencia. Ese mismo día y el sigu­i­ente, superó con éxito la primera oleada de agre­siones y a algunos polí­ticos de izquierdas les asalt­aron las dudas sobre la viabi­lidad de su expec­ta­tiva de una “decla­ra­ción de inde­pen­dencia de opereta”. Sin embargo, sus jefes se esfor­zaron por sacar provecho polí­tico incluso de esa situación.

Piero Fassino, antiguo mini­stro de varios gobiernos de izquierda italianos (Justicia, Comercio Exte­rior, vice­mi­ni­stro de Asuntos Exte­riores) y alto repre­sen­tante de la Inter­na­cional Socia­lista, publicó un libro titu­lado Per passione (Milán, 2003), en el que escribe en la página 292 que, el 27 de junio visitó a Milan Kučan y Ciril Ribičič en Luib­liana y que le dijeron (soll­eci­tando) que “la izquierda italiana y europea no debe entregar la inde­pen­dencia de las anti­guas repú­b­licas yugo­s­lavas a la derecha”. En los meses sigu­i­entes a esta visita, fue el mini­stro de Asuntos Exte­riores socia­lista italiano, Gianni de Michelis, el polí­tico europeo que hizo los comen­ta­rios más mord­aces sobre la estata­lidad eslo­vena. Sólo aceptó el reco­no­ci­mi­ento europeo de Eslo­venia en el último momento. Incluso cuando el presi­dente italiano Fran­cesco Cossi visitó Eslo­venia el 17 de enero de 1992, cuando la Unión Europea ya había reco­no­cido a Eslo­venia, de Michelis le atacó dura­mente por ello. Sin embargo, Milan Kučan le concedió la Medalla de la Libertad poco después. Él sabía muy bien por qué.


Jaša Zlobec y Franco Juri (en la foto con Ciril Ribičič y Lev Kreft), los oposi­tores más extremos de la Asam­blea a todas las medidas necesa­rias para la inde­pen­dencia, se convir­tieron en emba­ja­dores del Estado al que se habían opuesto en su nacimiento.

Pero todo esto no funcionó como espe­raban los oposi­tores a la inde­pen­dencia de Eslo­venia. Eslo­venia no se rompió la cabeza. El muro de la deter­mi­nación eslo­vena y de los prepa­ra­tivos serios de defensa resistió el golpe del EPY y de todos aquellos que, como en el proceso del JBTZ (el juicio de los cuatro) o en el desarme del TO eslo­veno, contaban con él para hacer su trabajo sucio.

La veng­anza de los que les robaron su país en la RFSY

El resen­ti­mi­ento era grave. En lugar de admitir hone­s­ta­mente que habían cometido un error (nadie los procesó por actos que estaban al borde de la trai­ción o mucho más allá de todos modos), o al menos perma­n­ecer en silencio, algunos indi­vi­duos pode­rosos comen­zaron a lanzar campañas de propa­ganda contra los agentes de la inde­pen­dencia y a derribar a miem­bros indi­vi­duales de DEMOS y luego al gobierno, inme­dia­ta­mente después de la guerra y antes del reco­no­ci­mi­ento internacional.

Por otra parte, los indi­vi­duos que demo­straron ser los más visi­bles en sus acti­vidades contra la inde­pen­dencia o las medidas para asegur­arla, inde­pen­dien­te­mente de sus cuali­dades profe­sio­nales y perso­nales, fueron pronto promo­vidos perso­nalm­ente. Leyendo los resú­menes de la oposi­ción, la obst­ruc­ción y el obst­ruc­cio­nismo en la Asam­blea de Eslo­venia durante la adop­ción de las decisiones clave de la inde­pen­dencia, o los docu­mentos y registros del capí­tulo 4 sobre el pacto con el agresor a nivel local y en la polí­tica en general, prác­ti­ca­mente no se encuentra un solo nombre que de una u otra manera haya sido objeto de crítica pública, o incluso de condena, por acciones que la historia ha demos­t­rado indis­cu­ti­ble­mente que son erró­neas y perjudiciales.

Jožef Školč, presi­dente de la SUD en aquel momento, se convirtió en mini­stro de Cultura e incluso en presi­dente de la Asam­blea Nacional; Ciril Zlobec, miembro de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia, que entregó altos secretos de Estado a servicios extran­jeros, se sentó en la Presi­dencia durante el resto de su mandato e incluso se convirtió en vice­pre­si­dente de la Academia Eslo­vena de Artes y Cien­cias; y Ciril Ribičič, que incitó a los polí­ticos extran­jeros contra el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional de Eslo­venia, se convirtió en juez del Tribunal Consti­tu­cional e incluso en miembro de la Comi­sión Inter­na­cional de Venecia sobre Derecho. Rado Bohinc, miembro de la dirección de la Unión Social­de­mó­crata de Markovic, se convirtió en mini­stro de Ciencia, luego en mini­stro del Inte­rior y más tarde en rector de la Univer­sidad de Primorska. Franco Juri y Jaša Zlobec, los oposi­tores más extremos de la Asam­blea a todas las medidas necesa­rias para la inde­pen­dencia, se convir­tieron en emba­ja­dores del país al que se habían opuesto en su naci­mi­ento. Su ardiente compinche en la obst­ruc­ción de la inde­pen­dencia, Roman Jakič, llegó incluso a ser mini­stro de Defensa. Aurelio Juri se convirtió en dipu­tado al Parla­mento Europeo y Sergij Peljhan en mini­stro de Cultura. Jože Mencinger, que había desertado del gobierno unos meses antes de la guerra porque no creía en la inde­pen­dencia, se convirtió en rector de la Univer­sidad de Liubliana y propie­tario del Insti­tuto Byt. Marko Kranjec, que se unió a él en su deser­ción, se convirtió primero en emba­jador y después en gober­nador del Banco de Eslo­venia. La lista es dema­siado larga para enumerarlos a todos. Los peri­odi­stas y editores que sembraron dudas o expre­s­aron una oposi­ción rotunda durante el periodo de la inde­pen­dencia también fueron promo­vidos con gran rapidez. Carreras igualm­ente bril­lantes aguardaban a quienes, en el mundo acadé­mico, se opusieron activa­mente al plebi­s­cito por una Eslo­venia inde­pen­diente y, más tarde, a la propia inde­pen­dencia. El patrón también se tras­ladó a la economía. En la primera ola de propiedad, la mayoría de las empresas fueron “priva­tizadas” por indi­vi­duos que, sólo dos años antes, habían estado cacare­ando las perspec­tivas de super­vi­vencia econó­mica de una Eslo­venia inde­pen­diente. En la segunda ola, fueron ellos o sus descen­dientes quienes reci­bieron préstamos polí­ticos privi­le­giados de los bancos estatales. El tris­temente célebre Veno Karbone, alias Neven Borak, pasó del despacho del presi­dente Kučan al del primer mini­stro, y luego, bajo el disfraz de defensor de la compe­tencia, se convirtió en el protector del “interés nacional”, impi­di­endo que los inver­sores extran­jeros entraran en primer lugar y compi­tieran con los magnates nacio­nales, y más tarde ocupó el puesto de una eminencia gris en el Banco de Eslovenia.

A pesar de la exitosa inde­pen­dencia de Belgrado, el sueño de los nuevos tiempos sólo se permitió durante un día, y luego los meca­nismos de promo­ción al revés se pusieron en marcha en la sociedad. Cuanto más opuesto o escép­tico fuera uno a la inde­pen­dencia, y cuantos más lazos de paren­tesco, polí­ticos o afec­tivos tuviera con la antigua Repú­b­lica Socia­lista Federal de Yugo­s­lavia, mayores serían las posi­bi­li­dades de hacer carrera y tener éxito polí­tico en una Eslo­venia inde­pen­diente. El pašaluk comu­nista, que se perdió entre el Triglav y el Vardar, se intentó restaurar incans­a­ble­mente en minia­tura, al menos entre el Triglav y el Kolpa. Y hasta cierto punto lo consi­gu­ieron. En la actu­alidad, de todos los países surgidos del terri­torio de la antigua RFSY, sólo en Eslo­venia sigue predo­mi­n­ando la icono­grafía comu­nista y yugo­s­lava en muchos actos, y sólo en Eslo­venia los anti­guos funcio­na­rios comu­nistas yugo­s­lavos siguen reci­bi­endo comple­mentos de pensión especiales.

La campaña de despres­tigio de la inde­pen­dencia eslo­vena continúa hasta hoy, desde las acusa­ciones de tráfico de armas a los llamados “borrados” y las decla­ra­ciones del presi­dente de la Unión de Vete­ranos de la Guerra por Eslo­venia de que la inde­pen­dencia ha divi­dido a la nación eslo­vena, antes unida. Los actores del descré­dito se han vuelto más agre­sivos con cada año que pasa, ya que el recuerdo de la gener­a­ción que vivió direc­ta­mente la inde­pen­dencia se ha desvan­ecido. Cual­quiera que seña­lara las mani­pu­la­ciones era desa­creditado y ridi­cu­lizado en los medios de comu­ni­cación. La red del antiguo SDV (Servicio de Segu­ridad del Estado de la época comu­nista), con más de diez mil cola­bo­ra­dores y entre­la­zada con el aparato judi­cial y poli­cial, insti­tu­ciones para­e­sta­tales como la Comi­sión de la Corrup­ción o el Comisario de Infor­mación, y agen­cias de detec­tives priv­ados, se mantuvo agre­siva­mente activa. El mono­polio medi­á­tico de la izquierda tran­si­cional, que cada año dismi­nuía más el signi­fi­cado de la inde­pen­dencia y glori­fi­caba las conquistas revo­lu­cio­na­rias de la llamada NOB que, tras un breve parón cuando pasó a la clan­des­ti­nidad en la inde­pen­dencia, no ha hecho más que reforz­arse desde 1992.

Si no fuera por la super­vi­vencia de docu­mentos y registros de hace más de dos décadas, algunos histo­ria­dores honestos y los esfu­erzos de parti­ci­pantes directos que escri­bieron sus memo­rias, la resis­tencia a la distor­sión de la historia sería hoy prác­ti­ca­mente impo­sible. Por otro lado, más o menos los mismos actores que querían impedir que la drástica falsi­fi­cación de la historia a partir de 1941 saliera a la luz de alguna manera y que atro­naban a diario en público que no permi­ti­rían que se distor­sio­nara (léase: no permi­ti­rían la verdad), han trasladado sus métodos de chan­taje del régimen tota­li­tario a la época poste­rior a la inde­pen­dencia. Mien­tras defen­dían la historia distor­sio­nada del periodo 1941–1990, apli­caban la misma retó­rica al periodo poste­rior a 1990. El lavado de cerebro diario a través de los medios de comu­ni­cación y su base en los comen­ta­rios, simpo­sios, libros de texto y programas esco­lares, y programas docu­men­tales o cuasi documentales.

Todo esto, por supu­esto, se paga con el dinero de los contribuyentes.


En algunos periód­icos eslo­venos, varios autores se opusieron abier­ta­mente a la inde­pen­dencia de Eslo­venia. Puede encon­trar muchos artí­culos al respecto en el Libro Blanco de la Inde­pen­dencia de Eslo­venia – Oposi­ción, obstá­culos, trai­ción. Una selección espe­cial de estos artí­culos puede verse también en el Museo de la Inde­pen­dencia de Eslo­venia en Liubliana. Los esfu­erzos por conse­guir la inde­pen­dencia fueron ridi­cu­liz­ados por todos los medios de comu­ni­cación eslo­venos contro­lados por la izquierda, espe­cialm­ente Mladina y Dnevnik. El “chiste” con un punto negro es de Mladina del 26 de enero de 1990, editado por Miran Lesjak. Bajo el punto negro, escri­bieron cíni­ca­mente en letras pequeñas “Ejer­cicio 1: Mira direc­ta­mente al punto negro durante tanto tiempo que verás una Eslo­venia inde­pen­diente. Repite el ejer­cicio cada día”. Acti­vidades simi­lares llevó a cabo el dipu­tado de la LDS Franco Juri con sus cari­ca­turas en Delo y más tarde en Dnevnik.

La fund­a­ción de una Eslo­venia inde­pen­diente son los valores de la Prima­vera Eslo­vena – la fund­a­ción de la RFSY fue el crimen

La Consti­tu­ción eslo­vena contiene el texto del jura­mento que prestan todos los altos cargos del Estado tras ser elegidos. El jura­mento esta­blece que “respe­tarán la Consti­tu­ción, actuarán de acuerdo con su conci­encia y se esforz­arán con todas sus fuerzas por el biene­star de Eslo­venia”. La prueba para comprobar si un acto, un comport­a­mi­ento o un programa de un indi­viduo, un grupo, un partido o posi­ción polí­tica se ajusta realm­ente al jura­mento consti­tu­cional, es bastante sencilla.

Cuando un indi­viduo, un grupo, un partido o una opción polí­tica pone en primer plano y subraya los valores, los acon­te­ci­mi­entos y los logros de la inde­pen­dencia de Eslo­venia que nos situaron en el mapa mundial y en torno a los cuales los eslo­venos se han unido y unifi­cado con dife­rencia en nuestra historia, entonces está actuando de acuerdo con el texto y el espí­ritu del Jura­mento Constitucional.

Sin embargo, cuando un indi­viduo, un grupo, un partido o una opción polí­tica saca a relucir hechos y tiempos que nos han divi­dido y destruido como nación, está actuando en contra del texto y del espí­ritu del Jura­mento Consti­tu­cional. Y nunca ha habido una época más dest­ruc­tiva para la nación eslo­vena que la revo­lu­ción comu­nista frat­ri­cida, en la que una cama­rilla criminal se apro­vechó del difícil periodo de ocup­a­ción y de los autén­ticos senti­mi­entos patrió­ticos del pueblo eslo­veno para tomar el poder por la fuerza. Hoy en día, se puede reco­nocer fácilm­ente a una persona por esta prueba de fuego. Nadie que glori­fique la época de la guerra frat­ri­cida estaba sincer­a­mente a favor de la inde­pen­dencia en 1991. Para el Estado eslo­veno, que nació entonces con el abrum­ador consen­ti­mi­ento del pueblo, a pesar de la frag­men­ta­ción de la polí­tica, fue un repudio funda­mental de los sangrientos cimi­entos de la desin­te­grada RFSY.

Como sabemos desde hace mucho tiempo, y como mues­tran detal­l­a­da­mente los docu­mentos presen­tados aquí, no todos estáb­amos a favor de la inde­pen­dencia. Según los resul­tados del plebi­s­cito, la inde­pen­dencia de Eslo­venia contó con la oposi­ción formal de unas 200.000 personas y del grueso de la nomen­kla­tura posco­mu­nista de Eslo­venia, de la mayor parte del resto de lo que era entonces la RFSY y de la mayor parte de la polí­tica mundial. Entre los 200.000 oposi­tores nacio­nales a la inde­pen­dencia, unos 50.000 eran extre­mistas. Algunos de ellos parti­ci­paron en la agre­sión contra Eslo­venia con las armas en la mano, otros recha­zaron la ciuda­d­anía eslo­vena con disgusto y aban­don­aron el país tras la derrota del EPY. Algunos se quedaron y encon­traron refugio en los partidos de izquierda eslo­venos. Muchos de los que recha­zaron la ciuda­d­anía eslo­vena y aban­don­aron Eslo­venia con el ejército derro­tado, o incluso antes, comen­zaron a regresar al cabo de unos años, cuando Eslo­venia avanzaba y otras partes de la antigua Yugo­s­lavia se quedaban atrás, y cuando la pensión media en Eslo­venia era diez veces supe­rior a la de Serbia y Bosnia-Herze­go­vina. Al principio en silencio, pero luego cada vez más ruido­sa­mente, y comenzó a surgir un grupo de los llamados “borrados”. A unos cientos de casos legí­timos, en los que los indi­vi­duos querían resolver su situ­ación de extran­jería o incluso la ciuda­d­anía, pero no lo consi­gu­ieron por razones obje­tivas, se unieron miles de espe­cu­la­dores que trai­cio­naron a Eslo­venia en su naci­mi­ento y que hoy, con la ayuda de la polí­tica de izquierda anties­lo­vena, exigen repa­ra­ciones al contri­buy­ente esloveno.

A pesar de los obstá­culos, la oposi­ción y las trai­ciones, la inde­pen­dencia de Eslo­venia de Belgrado tuvo éxito. Pero había otra opción…

Fuente: Asso­cia­tion for the Values of Slove­nian Inde­pen­dence: „White Book of Slove­nian Inde­pen­dence – Oppo­si­tions, Obsta­cles, Betrayal.“ (socia­ción para los Valores de la Inde­pen­dencia de Eslo­venia: „Libro blanco de la inde­pen­dencia eslo­vena: oposi­ciones, obstá­culos, trai­ciones“). Nova obzorja, d. o. o., Liubliana 2013


El 27 de abril de 2013, toda la cúpula del Estado eslo­veno parti­cipó en la cele­bra­ción en Liubliana con esce­no­grafía comu­nista, que recordaba totalm­ente a los tiempos en que aún existía la tota­li­taria Repú­b­lica Federal Socia­lista de Yugoslavia.


El Libro Blanco de la Inde­pen­dencia de Eslo­venia – Oposi­ción, obstá­culos, traición.


Los docu­mentos publi­cados en la anto­logía “Guerra por Eslo­venia”, que se suceden en el tiempo, mues­tran clara­mente cómo se produjo la agre­sión del EPY contra Eslo­venia, cómo nos defen­dimos y salvamos, y derro­tamos milit­armente al Ejército Federal Yugoslavo.


Janez Janša fue vice­pre­si­dente de la Unión Demo­crá­tica Eslo­vena, miembro de la primera Asam­blea de la Repú­b­lica de Eslo­venia elegida demo­crá­ti­ca­mente en 1990 y mini­stro de Defensa en la época de la inde­pen­dencia de Eslo­venia, entre 1990 y 1992. Hoy es el presi­dente del Partido Demo­crá­tico Eslo­veno y, por tercera vez, primer mini­stro de la Repú­b­lica de Eslovenia.

(1) Miem­bros de la JLA captu­rados por provincia
Total de miem­bros del JLA captu­rados: 2.663
De los cuales, oficiales y subo­fi­ciales: 253
Total de Cruz­ados de la JLA: 3.090
De los cuales oficiales y subo­fi­ciales: 281
Oficiales y subo­fi­ciales / Civiles / Soldados

(2) Total de miem­bros de la JLA: 3.090
De los cuales oficiales y subo­fi­ciales: 281
Oficiales y subo­fi­ciales / Civiles / Soldados

(3) Muertos y heridos entre los miem­bros del TO y del JLA, por provincia
JLA muertos / heridos
A muertos / heridos

Número de miem­bros del OT, por día

Mate­rial de guerra confis­cado durante las opera­ciones de combate
Armas de infantería
Armas anti­blin­daje
Armas de defensa aérea
Vehí­culos blindados
Vehí­culos de motor
Armas de artillería
Medios de comunicación
Medios elec­tró­nicos

El gráfico muestra la cantidad de arma­mento y equipo militar confis­cado en las opera­ciones de combate del TO. Además de los fondos enume­rados en el gráfico, entre el 26 de junio y el 17 de julio de 1991, el TO confiscó apro­xi­ma­damente 7 millones de muni­ciones para armas de infan­tería, 20.000 para diversas armas anti­blin­daje y antiaé­reas, apro­xi­ma­damente 400.000 toneladas de minas y pequeñas cantidades de equipo de inten­dencia, sani­tario y ABKO. Estas cantidades no incluyen las armas y equipos confis­cados por la policía durante las hostilidades.


Janez Janša como primer mini­stro de la Repú­b­lica de Eslo­venia a su llegada a la cere­monia principal con motivo del Día del Ejército Eslo­veno el 15 de mayo de 2021.


Treinta años después de la inde­pen­dencia de Eslo­venia, el ejército eslo­veno vuelve a estar en sintonía con los tiempos y está prepa­rado para los distintos retos de la actualidad.


ANÁLISIS DE LA GUERRA POR ESLOVENIA

Europa, y la Unión Europea en parti­cular, es hoy en día en gran medida un lugar de paz y de progreso al menos rela­tivo, pero algunas naciones, que viven sin un Estado propio en su seno, luchan sin embargo por conver­tirse en una nación y en una entidad inde­pen­diente en la comu­nidad internacional.

Los inde­pen­den­tistas cata­lanes quieren un refe­réndum para separ­arse o no de la España demo­crá­tica, y los escoceses para seguir formando parte del Reino Unido. Más amplia­mente en todo el planeta hoy en día hay muchas naciones mucho más grandes que Eslo­venia que no tienen un Estado propio, aunque, salvo algunas excep­ciones, todas quer­rían tenerlo por norma. Los eslo­venos ganamos el derecho a nuestro propio país no hace mucho tiempo.

El centro de valores de la nación

En la historia de cada nación que se forma como Estado hay un momento especí­fico en el que la nación se convierte en soberana, en su propio dueño. Esa época, gene­ralm­ente vinculada a los acon­te­ci­mi­entos que hicieron posible la inde­pen­dencia y la situaron en el mapa mundial o en el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional, es vene­rada por las naciones como algo “sagrado”, celeb­rada en las fiestas nacio­nales y bautizada con su nombre y el de sus acon­te­ci­mi­entos en ciudades, plazas, calles u honores. Este momento se asocia a una actitud posi­tiva por parte de la mayoría de los ciuda­danos o miem­bros de una nación. Ese momento repre­senta el centro de valores de una nación. Para noso­tros, los eslo­venos, es el momento de la inde­pen­dencia. Dentro de esta época, que en su final histó­rico se exti­ende desde 1987 hasta 1992, destacan espe­cialm­ente los días de la Guerra por Eslo­venia. Fueron las semanas, los días y las horas de junio y julio de 1991, cuando todo estaba en juego. El futuro inde­pen­diente y europeo de los eslo­venos, el orden demo­crá­tico, nuestra reli­gión y nuestras acti­tudes, nuestra prospe­ridad y nuestras vidas. Fueron los días en que, en mayo de 1990, una nación desar­mada volvió a defender sus derechos, declaró una Eslo­venia inde­pen­diente y resistió la agre­sión del EPY.

En aquellos días, un pequeño porcen­taje de eslo­venos que, con el apoyo masivo de la nación, tomaron todas las armas dispo­nibles y, junto con la defensa civil, se enfren­taron al quinto ejército técni­ca­mente más fuerte de Europa, lograron lo impo­sible con su valor y escri­bieron el acto final de la tran­si­ción de la nación eslo­vena a nación. El valor de los eslo­venos fue admi­rado por todo el mundo en aquella época. Los repre­sen­tantes de los países más pode­rosos del mundo, que pocos días antes de la guerra afirmaban que nunca nos reco­no­ce­rían, cambiaron su posi­ción gracias a nuestro valor. En pocos días, la prensa mundial cambió su actitud hacia Eslo­venia y se puso de nuestro lado. La revista estado­un­idense de gran tirada People tituló su relato de la guerra por Eslo­venia: “El ratón que rugió”. Los eslo­venos de todo el mundo sali­eron a las calles de las metró­polis como un solo hombre, inund­ando a los gobiernos con cartas y llama­mi­entos en apoyo de la lucha de su patria contra Goliat. A pesar de la oposi­ción a la inde­pen­dencia en un sector de la polí­tica de izquierdas, la nación estaba unida. Unidos como nunca y muy vali­entes. Eran “las mejores horas”, las horas sagradas, el canto alto de la nación eslo­vena. Nos levan­tamos y vencimos.

Los números también cuentan la historia

Este hecho histó­rico inneg­able no puede ser cambiado ni distor­sio­nado. Tampoco se puede olvidar o encu­brir, aunque esto se ha intentado constan­te­mente prác­ti­ca­mente desde 1991. “¿Hemos tenido alguna vez una guerra en Eslo­venia?”, han preg­un­tado algunos de forma burlona, pero por supu­esto sólo después de que el último soldado agresor hubiera aban­donado Eslo­venia en octubre de 1991. Mien­tras que las afir­maciones de los que se oponen a la inde­pen­dencia de Eslo­venia de que no hubo una verdadera guerra en ese país se han hecho más fuertes y se han apoyado en los medios de comu­ni­cación con el paso del tiempo desde la agre­sión del EPY contra Eslo­venia, para­dó­ji­ca­mente, no hay dudas al respecto entre los histo­ria­dores de Serbia. Un libro de dos histo­ria­dores serbios (Kosta Nikolič, Vladimir Petrovic: Rat u Slove­niji (junio-julio de 1991, Docu­mentos de la Presi­dencia de la RFSY, Institut za suvre­menu isto­riju, Belgrado 2012) lleva un título inequí­voco: Guerra en Eslovenia.

Los gene­rales del EPY y los polí­ticos de la RFSY que envi­aron tanques y tropas contra noso­tros, mien­tras afirmaban que defen­dían a Yugo­s­lavia y sus fron­teras inter­na­cio­nalm­ente reco­no­cidas, no niegan la guerra. Ni siquiera niegan haber sido derro­tados en Eslovenia.

En sus memo­rias, los oficiales del EPY del 5º Distrito Militar que estaban a cargo de la agre­sión contra Eslo­venia describen con detalle cómo vivieron esos días de junio y julio de 1991 y cómo “la amar­gura de la derrota en Eslo­venia cayó sobre ellos”. El coman­dante de la 5ª Zona Militar, el general Konrad Kolšek, fue susti­tuido por el entonces coman­dante de la 3ª Zona Militar, el general Žika Avra­mović, como resul­tado de la derrota de la primera oleada de agre­sión. Sin embargo, dos días después de su llegada, Avra­mović repitió la suerte de Kolšek y sufrió una derrota aún peor.

Las cifras cuentan su propia historia. El 26 de junio de 1991, el EPY lanzó su agre­sión contra Eslo­venia con un total de 22.000 sold­ados, oficiales y subo­fi­ciales. Los análisis publi­cados en el libro The War for Slovenia mues­tran que el EPY tuvo 48 muertos y 116 heridos en la guerra por Eslo­venia, que las unidades del TO captur­aron a 2.663 de sus miem­bros en los combates, mien­tras que 3.090 desert­aron volun­ta­ria­mente al bando esloveno.


Los luga­reños cerca de Komenda, en Goren­jska, observan a los sold­ados del EPY agresor junto a sus vehí­culos blind­ados el 27 de junio de 1991, al comi­enzo de la guerra por Eslovenia.

De los 22.000 hombres, el EPY perdió al menos 5.917, o más de una cuarta parte, en poco más de 7 días de combate, incluy­endo un número despro­por­cio­na­da­mente grande, al menos 534, de oficiales y subo­fi­ciales en activo.

Para una primera compa­ra­ción, el TO (teni­endo en cuenta las bajas) tuvo 9 muertos y 44 heridos, mien­tras que la policía eslo­vena tuvo 4 muertos. El EPY capturó sólo a un oficial del TO. Nadie desertó del TO al EPY.

Hay que hacer otra compa­ra­ción porque las pala­bras más despec­tivas y duras sobre la no guerra en 1991 provienen princi­palm­ente de los miem­bros de ZZB. Durante la Segunda Guerra Mundial, las unidades de partisanos eslo­venos, con sus propias y cuan­tiosas pérdidas, neutra­li­zaron a un número signi­fi­ca­tiva­mente menor de miem­bros de las fuerzas de ocup­a­ción italianas y alemanas que las que el TO y la policía lograron hacer durante los diez días de guerra por Eslo­venia, y ello a pesar de que ambos ocup­antes habían enviado a Eslo­venia durante la Segunda Guerra Mundial princi­palm­ente formaciones mili­tares de segunda categoría.

Dado que los refu­erzos enviados por los gene­rales Kolšek y Avra­movič a Eslo­venia fueron deten­idos en su mayoría en el punto de entrada, las unidades del EPY que quedaban en Eslo­venia antes del Acuerdo de Brijuni estaban estra­té­gi­ca­mente en una posi­ción comple­ta­mente subor­di­nada en todos los aspectos. El 26 de junio, el EPY entró en la guerra no sólo técnica, sino también numé­ri­ca­mente, incom­pa­ra­ble­mente más fuerte. Eslo­venia ni siquiera fue capaz de llamar a las armas a tantos miem­bros del TO como el EPY tenía direc­ta­mente en nuestro terri­torio. La razón era, por supu­esto, la falta de arma­mento. Menos de 10 días después, la situ­ación había cambiado consi­dera­ble­mente a nuestro favor. Las armas y el equipo confis­cados no sólo permi­tieron a Eslo­venia armar a 35.300 hombres (excluida la policía) el 5 de julio, sino que con la ayuda del arma­mento pesado que había adqui­rido, espe­cialm­ente los medios anti­blin­daje y antiaé­reos, Eslo­venia podía contar con poder contrar­re­star con éxito cual­quier fuerza que el EPY pudiera enviar contra el joven Estado esloveno.

Este hecho tuvo una influ­encia decisiva en el cambio de estra­tegia de Milo­sevic. Su plan original, el Plan A, para crear una Yugo­s­lavia centra­lizada dentro de las fron­teras exis­tentes y bajo dominio directo de Serbia, con la ayuda del EPY y la admi­nis­tra­ción de la RFSY, se derrumbó con la derrota del EPY en Eslo­venia. Para el 10 de julio de 1991, los diri­gentes serbios deci­dieron finalm­ente pasar al Plan B, la creación de una Gran Serbia.


Inst­an­tá­neas de la sala de opera­ciones del grupo de coor­di­nación que dirigió la defensa de la Repú­b­lica de Eslo­venia a princi­pios de julio de 1991.

Docu­mentos de la Guerra por Eslovenia

Los docu­mentos publi­cados en la colección “Guerra por Eslo­venia” siguen gene­ralm­ente el orden crono­ló­gico de su creación.

La presen­ta­ción comi­enza con la orden de creación del Grupo Opera­tivo Perma­nente de Reserva del Órgano de Coor­di­nación, emitida el 7 de mayo de 1991. Gracias a la oportuna creación del Grupo de Coor­di­nación (en adel­ante también deno­mi­nado Cuartel General de la Defensa Eslo­vena, Coor­di­nación o Cuartel General) el 18 de marzo de 1991, la primera demo­s­tra­ción de fuerza seria con el EPY en el momento del inci­dente de Pekra fue anti­ci­pada y estáb­amos sufi­ci­en­te­mente prepa­rados para afrontarla.

La presen­ta­ción concluye con un análisis de la actu­ación en combate de las Fuerzas Armadas eslo­venas entre el 26 de junio y el 17 de julio de 1991, que se debatió el 18 de julio de 1991 en una reunión del Estado Mayor de la Defensa de Eslo­venia y del Grupo de Coordinación.

Un apén­dice espe­cial al final del libro presenta la parte intro­duc­toria del plan Okop (Bedem) del EPY, que fue utilizado en parte por el agresor como base para el ataque a Eslo­venia y que ilustra de forma muy vívida la menta­lidad de la cúpula militar del EPY y de la cúpula polí­tica de la RFSY. Estaban conven­cidos de que su poder era prác­ti­ca­mente ilimitado y de que eran capaces de derrotar incluso a la OTAN, por no hablar de la pobre Eslo­venia. Desgra­cia­da­mente, muchos oposi­tores internos influy­entes a la inde­pen­dencia de Eslo­venia también estaban conven­cidos del poder del EPY, de su ideo­logía comu­nista-parti­dista y de sus armas, y por eso estu­vieron tan conven­cidos en todo momento, espe­cialm­ente desde el desarme de las Fuerzas Armadas eslo­venas en mayo de 1990 y el plebi­s­cito de diciembre del mismo año, de jugar la carta de la “inde­pen­dencia de opereta”, contando con una decla­ra­ción de una Eslo­venia inde­pen­diente (el día en que se permiten los sueños), que, debido a la fuerza del EPY, no podría reali­z­arse en la prác­tica, por lo que se ofre­cería de inme­diato a otras naciones unirse en una nueva Yugo­s­lavia. Esta era la doctrina oficial, presen­tada públi­ca­mente, de los social­de­mó­cratas (entonces todavía ZKS-SDP). Los docu­mentos y testi­mo­nios al respecto se publican en el Libro Blanco de la Inde­pen­dencia de Eslo­venia (Nuevos Hori­zontes, junio de 2013).

El primer capí­tulo, “Los últimos prepa­ra­tivos para la defensa de Eslo­venia”, contiene un gran número de docu­mentos, hasta ahora en su mayoría inéditos o menos cono­cidos, rela­tivos al trabajo del Grupo de Coor­di­nación, el Minis­terio de Defensa, el Minis­terio de Defensa Nacional y la policía en mayo y junio de 1991, cuando, por un lado, se tenía conci­encia del gran Día D que, más que ningún otro día de nuestra historia, deci­diría el futuro de la nación eslo­vena y, por otro, el tiempo se concen­traba en los febriles prepa­ra­tivos para la defensa contra la aparente amenaza de ese futuro. En este periodo destacan los sucesos de Pekra, el secue­stro del coman­dante de la 7ª Divi­sión Aero­trans­portada y la primera víctima de la agre­sión contra Eslo­venia, la fina­li­za­ción de los planes para el éxito de la obst­ruc­ción y el bloqueo de las unidades del EPY, y los esfu­erzos para sumi­nis­trar al TO armas de infan­tería, al menos de forma urgente.

El segundo capí­tulo, “El bautismo de fuego al nacer”, abarca el periodo comp­rendido entre el 25 de junio y el 10 de julio de 1991, época en la que se ganó la guerra por Eslo­venia. El periodo comi­enza con la decla­ra­ción de la inde­pen­dencia de Eslo­venia en la Asam­blea y la asun­ción efec­tiva de los pasos fron­te­rizos, las aduanas, el control del tráfico aéreo, la inspección de divisas y otras compe­ten­cias que hasta entonces eran federales, así como el esta­ble­ci­mi­ento de puestos de control fron­te­rizo en la nueva fron­tera estatal con Croacia. El período comi­enza con la inter­ven­ción parcial prema­tura de las unidades del Cuerpo Reška del Ejército Nacional de Yugo­s­lavia en Primorje y Gorizia, y el dilema estra­té­gico de si utilizar las armas para la defensa antes o después de la decla­ra­ción de inde­pen­dencia (debido a la cues­tión de la fecha correcta de la asun­ción del poder efec­tivo por parte del miembro de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Ciril Zlobiec). El capí­tulo concluye con los docu­mentos del 10 de julio de 1991. Este fue el día en que el Estado Mayor de la Defensa eslo­veno neutra­lizó con éxito los intentos más fuertes del EPY de inter­pretar y revertir las conclu­siones alta­mente ambi­guas de las nego­cia­ciones de Brijuni en su propio favor y así recup­erar todo lo que había perdido en la lucha.

Uno de los docu­mentos centrales de este capí­tulo es la Orden de Estado Mayor del 28 de junio de 1991, la orden de la “ofen­siva”. Sólo unas pocas frases de este docu­mento dejan claras varias cosas. En primer lugar, el docu­mento refleja un reco­no­ci­mi­ento correcto y opor­tuno de la situ­ación fron­te­riza. Este es el momento en la mayoría de las grandes batallas o guerras en el que la compren­sión correcta y oportuna del momento y, en conse­cuencia, las decisiones correctas de los que están al mando deter­minan hacia dónde se incli­nará la balanza. El 28 de junio de 1991 fue el día en el que, tras el éxito de los bloqueos de muchas columnas blindadas y el primer sabor de la derrota, el EPY utilizó masiva­mente la avia­ción para atacar objetos civiles. El propó­sito era obvio: demo­strar la supe­rio­ridad en el aire y sembrar el miedo entre los defen­sores y la pobla­ción. Sabí­amos que esta decisión sería seguida por refu­erzos blind­ados de los cuerpos de Varaždin y Zagreb y que el equi­li­brio de emer­gencia esta­ble­cido el 27 de junio pendía de un hilo.

Nece­si­táb­amos armas pesadas y acciones exitosas para levantar la moral. Prefe­ri­ble­mente las dos cosas al mismo tiempo, así que ya era hora de atacar los depó­sitos del EPY, o de poner en prác­tica los planes prepa­rados de antemano con el nombre de “Adqui­si­ción”. El mismo día, un pelotón de reco­no­ci­mi­ento de la Brigada Espe­cial de Krkovic, en una acción relám­pago sin bajas, capturó un gran depó­sito de armas, arte­factos explo­sivos y equipo militar de los agre­sores cerca de Borov­nica. Todos los parti­ci­pantes merecen la máxima conde­co­r­a­ción de la inde­pen­dencia, la Medalla de la Libertad, por esta acción. Tal vez una Eslo­venia inde­pen­diente tenga algún día un presi­dente de la Repú­b­lica que, como ellos, haya tenido un corazón inde­pen­den­tista y les conceda esta condecoración.


La guerra dejó tras de sí la devas­ta­ción, así como la alegría por el éxito de la defensa del joven país y de la patria de Eslovenia.

Hubo muchos acon­te­ci­mi­entos muy import­antes en la guerra por Eslo­venia que tejieron de forma decisiva la trama de la victoria. En el primer análisis del RSTO (Mando del Ejército de Defensa Terri­to­rial), publi­cado en el capí­tulo 3, se destaca con razón la deten­ción de las columnas blindadas en Medve­djek y el puente de Ormož al comi­enzo de los combates. En la misma cate­goría puede situ­arse el ataque con mortero a la pista de ater­ri­zaje del aeró­dromo militar de Cerklje, que condujo a la escuadra aérea del JVL a Bihać. Y la toma de los pasos fron­te­rizos de Rožná dolina, Šentil y Holmac, el bloqueo de las columnas blindadas del EPY en muchos lugares del país, el derribo de heli­cóp­teros enemigos, la toma de los depó­sitos del EPY restantes, etc.

Sin embargo, tras un examen más detal­lado de todas las acciones de combate del TO y de la policía eslo­vena, y tras situarlas en el tiempo y en el panorama general, podemos iden­ti­ficar fácilm­ente la acción de combate más importante del TO para la victoria en la guerra por Eslo­venia. Esto fue sin duda la toma del depó­sito del EPY en Borov­nica. En esta acción, un puñado de miem­bros de la Brigada Espe­cial confiscó una mayor cantidad de armas, arte­factos explo­sivos y equipo militar que todas las unidades partisanas eslo­venas en todas las acciones de combate durante la Segunda Guerra Mundial juntas (se excluyen las incaut­a­ciones durante la capi­tu­la­ción de Italia y Alemania tras la derrota en los campos de batalla mundiales). El éxito también fue completo porque el depó­sito fue tomado delante de las narices de una gran concen­tra­ción de tropas del EPY en los cuar­teles de Vrhnika, desde donde podrían haber destruido el depó­sito con cañones y cohetes si hubieran sabido de la acción a tiempo, por supu­esto. Pero la unidad que se apoderó del almacén convenció al operador de radio, que tenía que informar a Vrhnika cada 30 minutos sobre la situ­ación en el almacén, para que sigu­iera infor­mando al mando de que todo iba bien.

Paraf­ra­se­ando la famosa decla­ra­ción de Winston Chur­chill tras la Batalla de Ingla­terra, nunca en la historia de la nación eslo­vena ha habido tanta gente que deba tanto a unos pocos compatriotas.

El tercer capí­tulo, “Evalu­aciones y lecciones apren­didas”, presenta docu­mentos del 10 al 17 de julio de 1991. La parte central de este capí­tulo es un análisis de las opera­ciones de combate del TO, que se llevó a cabo de forma continua o justo después de las acti­vidades de combate. Esta proximidad temporal tiene su lado bueno y su lado malo. El incon­ve­ni­ente es la falta de tiempo, que no permitió a los cuar­teles gene­rales y provin­ciales del TO examinar seria­mente las evalu­aciones y realizar compro­ba­ciones adicio­nales con todos los mandos subor­di­nados. El lado bueno es que las evalu­aciones escritas se hicieron realm­ente “in situ”, sin racio­na­li­za­ciones ni adornos poste­riores. Se anotó y evaluó todo lo que, en el contexto de una única estra­tegia de defensa, dio forma a una multitud de dife­rentes decisiones tácticas a distintos niveles, cuyo resul­tado, con todos los pros y los contras, fue una victoria militar, o mejor dicho, la victoria de la guerra para Eslovenia.

Las valiosas expe­ri­en­cias de esos días decisivos

Los docu­mentos publi­cados en esta colección reflejan la época en que se produ­jeron y las personas que les dieron forma. Algunos de los informes y órdenes están redac­tados de forma profe­sional y dicen todo lo necesario sin pala­bras super­fluas. Otros son menos import­antes y carecen de algunos de los elementos necesa­rios. Algunos incluso están escritos a mano, depen­di­endo de las circun­stancias especí­ficas de la guerra. Los docu­mentos aquí expu­estos, junto con los datos numé­ricos y el cono­ci­mi­ento general de lo ocur­rido en la guerra por Eslo­venia, permiten también, por supu­esto, evaluar la actu­ación de los distintos mandos provin­ciales, de los subgrupos de coor­di­nación y, por último, de los cuar­teles gene­rales que diri­gieron la defensa de Eslo­venia. De todo ello se desprende tanto la compe­tencia y moti­va­ción de indi­vi­duos y mandos enteros, como en algunos casos también la influ­encia de esa parte de la polí­tica eslo­vena que contaba con una inde­pen­dencia mera­mente plumí­fera y que en algunos casos, incluso en medio de la tormenta de la guerra, trataba al EPY más favor­a­ble­mente que al TO.

Los docu­mentos sólo se refieren al papel de la policía eslo­vena que fue estra­té­gi­ca­mente importante para la defensa de Eslo­venia, pues ya han sido reco­pi­lados y publi­cados en otras publi­caciones. Por supu­esto, el panorama no era el mismo para la policía en todas partes. Mien­tras que en algunos lugares (por ejemplo, la provincia de Primorska del Sur) sus unidades fueron más activas que las unidades y comandos del TO, en otros lugares (por ejemplo, la provincia de Dolen­jska) prác­ti­ca­mente no se disparó ni un tiro. Más tarde, para­dó­ji­ca­mente, la promo­ción dentro de la policía y el MNZ (Dirección Nacional de Policía y Segu­ridad) fue llevada a cabo princi­palm­ente por personal de Dolenjska.

Al leer los docu­mentos, el lector se encon­trará, directa o indi­rec­ta­mente, con algunas infor­maciones y hechos inte­res­antes que se han olvidado en los últimos 23 años o que nunca fueron amplia­mente cono­cidos. El autor de este texto parti­cipó direc­ta­mente en la creación o en la lectura de muchas de las actuales órdenes, encargos, informes y análisis en 1991, pero sin embargo, al editar y releer el compendio, se encontró con muchos detalles que hoy resultan inte­res­antes, pero que en su momento, en medio de la guerra y de la densidad de los tiempos, pasaron desaper­ci­bidos. Asimismo, leyendo los análisis y con la sufi­ci­ente distancia en el tiempo, hoy somos aún más consci­entes de algunos de los errores que hemos cometido.

Uno de mis errores durante el período de prepa­ra­ción de la defensa de Eslo­venia fue mi aquie­scencia en la conti­nu­ación de la reor­ga­ni­za­ción de la defensa terri­to­rial, que redujo el número de cuar­teles provin­ciales de 13 a 7 y fusionó los cuar­teles muni­ci­pales en cuar­teles regio­nales. En vista del grave peligro al que nos enfren­táb­amos, debería haber detenido la reor­ga­ni­za­ción, porque la nueva estruc­tura de las sedes regio­nales, en parti­cular, nos estaba causando muchos problemas. Además de complicar los vínculos natu­rales con las comu­ni­dades locales, la reor­ga­ni­za­ción ha traído consigo mucha buro­cracia y unos canales de mando y control no sufi­ci­en­te­mente elaborados.

Otro error similar fue nuestra sube­sti­mación de la impor­t­ancia de los nuevos símbolos y uniformes. Mejor dicho: una sube­sti­mación de las prio­ridades en una grave sequía finan­ciera. A pesar de que la guerra era inmi­nente, el mini­stro de Finanzas, Marko Kranjec, con el fuerte apoyo de la oposi­ción y de la mayoría del gobierno, asignó fondos muy escasos a la OT, y tuvimos que dedicar casi todos a la compra de armas. Debido a la falta de apoyo y, en ocasiones, a la abso­luta reti­cencia de la mayoría de los miem­bros del Mando Supremo o de la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia a reforzar las fuerzas de defensa (4 de los 5 miem­bros de la Presi­dencia firmaron una decla­ra­ción en febrero de 1991 en la que afirmaban que Eslo­venia no nece­si­taba un ejército), y a los retrasos y la oposi­ción sin prece­dentes a la apro­ba­ción del presu­pu­esto de defensa, no recibimos los ya escasos fondos de defensa hasta la prima­vera, lo que puso en serio peligro la adqui­si­ción de cantidades al menos modestas de armas anti­tanque y de infan­tería. Pudimos empezar a entrenar al ejército regular dema­siado tarde, en mayo de 1991, y sólo a dos pequeñas unidades.

No quedó nada para los uniformes y los nuevos símbolos nacio­nales no pudieron ser defi­nidos por el Parla­mento hasta el 25 de junio de 1991 debido a la oposi­ción. Sin embargo, debe­rí­amos haber impro­vi­sado y equi­pado al menos a las unidades más import­antes con nuevos uniformes para el momento de la guerra. Sobre todo, no hay excusa para no propor­cionar sufi­ci­entes esca­ra­pelas para las gorras mili­tares en el momento de la inde­pen­dencia. Por lo tanto, las críticas a la falta de insi­gnias y nuevos uniformes que aparecen en los informes de combate de muchos cuar­teles gene­rales están bastante justificadas.

Los informes y análisis mues­tran que hemos tenido difi­cul­tades para movi­lizar a las tropas. La opinión pública ignora que la Presi­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia no declaró la movi­li­za­ción ni siquiera el 27 de junio de 1991, cuando hizo la decla­ra­ción de agre­sión y emitió la orden de utilizar las armas. Movi­liz­amos las tropas junto con las convo­ca­to­rias, o como una movi­li­za­ción “de prueba”, que era responsa­bi­lidad del RSTO, como si fuera un ejer­cicio militar. También era una fuerza. Hubo varias razones para este enfoque, pero proba­ble­mente nunca las cono­ce­remos todas. Si todo el mundo hubiera actuado como debía, el 25 de junio de 1991 el PRAMOS, la famosa ley de movi­li­za­ción de la Repú­b­lica Socia­lista Federal de Yugo­s­lavia, ya no estaría en vigor en Eslovenia.

La tasa de respu­esta de los miem­bros del TO reclut­ados fue alta en promedio, pero no en todas partes. Los mayores problemas y la falta de respu­esta se produ­jeron en Liubliana y, en parte, en Maribor, donde tuvimos que emitir entre un 30 y un 50 por ciento más de cita­ciones para unidades indi­vi­duales a fin de alcanzar al menos el 90 por ciento de dota­ción. El primer periodo tras la agre­sión en Liubliana fue espe­cialm­ente crítico, ya que incluso 10 horas después de la movi­li­za­ción la respu­esta no había alcanzado un porcen­taje satis­fac­torio. Una vez termi­nada la guerra, las auto­ridades se olvi­daron de tomar medidas contra los que habían eludido la llamada, lo que, con razón, causó male­star entre todos los que habían respon­dido inme­dia­ta­mente a la llamada para defender la patria. En general, la respu­esta fue mucho mejor en las zonas rurales y las ciudades pequeñas que en los centros nacio­nales y regionales.

Además de las defi­ci­en­cias y fallos admi­nis­tra­tivos y gene­rales a nivel nacional mencio­nados ante­riormente, los docu­mentos publi­cados también ofrecen una imagen rela­tiva­mente buena de lo que ocurría a nivel provin­cial y muni­cipal. Aunque muchos acon­te­ci­mi­entos no se describen con sufi­ci­ente detalle en los informes de combate, es posible ver dónde se come­tieron problemas y errores. A veces, simple­mente por el hecho de que un acon­te­ci­mi­ento ocur­rido era cono­cido e importante, no se menciona en abso­luto en los informes. Por ejemplo, algunos pasos fron­te­rizos fueron ocup­ados por el EPY sin resis­tencia, a pesar de que podrían haber sido defendidos en los accesos. Muchas de las barri­cadas no estaban minadas ni defen­didas, por lo que no presen­taban grandes obstá­culos para los tanques del EPY. Ya en el primer día de la guerra, quedó claro en muchos lugares dónde los coman­dantes eran capaces y dónde no estaban a la altura del desafío. Se nece­si­taron reem­plazos en algunos lugares clave, incluso en la mayor provincia con el mayor número de unidades del TO. No hubo tiempo para aprender y adap­tarse. Un día perdido no se puede recup­erar. Una unidad del EPY que había cruzado con dema­siada faci­lidad una barri­cada no defen­dida en un barranco tuvo que ser detenida en campo abierto con un riesgo mucho mayor. Los tanques, a pesar de las órdenes explí­citas de deten­erlos al principio, sali­eron sin resis­tencia de los cuar­teles de Vrhnik y sembraron la muerte en Brnik, donde, desple­gados en posi­ción de combate, no podí­amos neutra­li­z­arlos fácilm­ente sin armas pesadas.

A pesar de todas las defi­ci­en­cias, la desunión polí­tica y los errores, Eslo­venia se impuso estra­té­gi­ca­mente a la RFSY y al EPY. Las razones más import­antes de la victoria en la guerra para Eslo­venia fueron:

1. Un obje­tivo polí­tico claro, respaldado por la unidad de la nación y el resul­tado del plebiscito.

2. No sube­sti­mamos al enemigo, sino que él nos sube­stimó a nosotros.

3. Nuestras tropas eran homo­gé­neas y estaban motivadas, las del advers­ario en su mayoría no.

4. Hicimos a tiempo la mayoría de los prepa­ra­tivos necesa­rios y posi­bles para la defensa.

5. Tení­amos buena infor­mación sobre el enemigo.

6. Neutra­liz­amos la supe­rio­ridad arma­men­tí­stica y numé­rica del enemigo limitando su maniobra.

7. El enfoque humano al evitar las bajas en ambos bandos, el trata­mi­ento no discri­mi­na­torio de los heridos y el éxito de la acti­vidad propa­gan­dí­stica moti­varon la rendi­ción de las unidades enemigas.

8. Los nume­rosos éxitos indi­vi­duales de las unidades del TO y de la policía desde el primer día de la guerra refor­zaron la fuerza del TO y elevaron la moral de los mili­tares y de la pobla­ción civil.

9. La buena orga­ni­za­ción de la defensa civil compensó la escasez de armas pesadas por la obstrucción.

10. A pesar de la guerra, el abas­te­ci­mi­ento de la pobla­ción funcionó casi sin problemas, todos los poderes del Estado, excepto el judi­cial, funcio­naron eficazmente y el nuevo Estado funcionó satisfactoriamente.

La unidad de la nación, la valentía de sus fuerzas armadas, la firme voluntad polí­tica de la coali­ción de gobierno DEMOS, diri­gida por el Dr. Jože Pučnik, y la inicia­tiva de una multitud de coman­dantes indi­vi­duales de las unidades tácticas del TO y de la policía forjaron la victoria en la guerra por Eslo­venia. Una victoria elevada en su finalidad al Olimpo eslo­veno, una victoria más importante que todas las batallas que nuestros ante­pa­sados, desgra­cia­da­mente a menudo a costa de otros, libraron a través de la vorá­gine de la ingrata historia de los siglos pasados.

La Guerra por Eslo­venia ha reve­lado miles de héroes en la nación eslo­vena cada día. Niños y hombres que super­aron el miedo por amor a su país. Tomaron las armas para defender su hogar, su fe y su país. Eslo­venia. Hicieron un gran trabajo. Después de la victoria se fueron a sus casas. El país los olvidó, la patria nunca lo hará. Porque estas eran las horas sagradas, el canto alto de la nación eslo­vena. Nos levan­tamos y vencimos.


El mini­stro de Defensa Janez Janša y el mini­stro del Inte­rior Igor Bavčar durante la guerra por Eslo­venia a finales de junio o princi­pios de julio de 1991, junto con las fuerzas espe­ciales de la policía; los dos ministros diri­gieron conjun­ta­mente el grupo de coor­di­nación (órgano) de la Secretaría de Defensa del Pueblo de la Repú­b­lica y la Secretaría del Inte­rior de la Repú­b­lica, que dirigió opera­tiva­mente la defensa de la Repú­b­lica de Eslo­venia contra la agre­sión del Ejército Federal Yugo­s­lavo. Con energía juvenil, audacia, valor y previ­sión estra­té­gica, super­aron a los gene­rales de Belgrado.


El fatal cisma de la nación, provo­cado en la guerra frat­ri­cida, fue supe­rado, al menos tempor­alm­ente, en el momento de la inde­pen­dencia gracias a la polí­tica unifi­ca­dora de Demos y a la gran paci­encia y espí­ritu de construc­ción del Estado del pueblo, como el Dr. Jože Pučnik; por eso los eslo­venos ganaron la guerra por Eslo­venia en 1991. (Imagen: un miembro de la Defensa Terri­to­rial de la Repú­b­lica de Eslo­venia junto a un tanque incau­tado al Ejército Federal Yugo­s­lavo en el que ya ondea la bandera nacional eslovena).


UN MOMENTO FATÍDICO PARA LOS ESLOVENOS

Escribí este texto el 15 de mayo de 2013 como prólogo a la tercera edición actua­lizada del exitoso libro „Premiki – Nasta­janje in obramba slovenske države 1988–1991 (Movi­mi­entos – Formación y defensa del Estado eslo­veno 1988–1991).“ Contiene muchos datos que desco­nocía cuando escribí las dos primeras ediciones de Turnos, y es un importante comple­mento a mis intro­duc­ciones del „Libro Blanco“ y „la Guerra por Eslo­venia“ que puede leer en las páginas ante­riores de este folleto.

El número de la celda o celda de aisla­mi­ento en la que estuve encar­ce­lado en la prisión militar de Metel­kova en el verano de 1988 era el 21. Los guar­dias y el resto del personal de la prisión me llamaban por mi número. Cuando hablaban de mí utilizaban el número 21. “Hoy no lleves a vein­tiuno al patio”, fue la orden, lo que signi­fi­caba que, a pesar de las normas sobre el derecho de los deten­idos a un paseo de media hora, me enfren­taba a otro día sin aire. “Retí­rese vein­tiuno”, ladró el guardia a las cinco de la mañana. Después de un mes sin nombre, uno empieza a pensar en sí mismo como un número. Pero todo esto seguía ocur­ri­endo en el siglo XX y ahora estamos en el XXI.

La década y media de finales del siglo XX fue fatal para la nación eslo­vena. También fue fatal para nuestro entorno y, no menos importante, para millones de indi­vi­duos. Este hecho está mucho más claro hoy que en la época en que Premiki estaba, por así decirlo, en ciernes. Incluso hoy, después de todos estos años y décadas, los acon­te­ci­mi­entos indi­vi­duales de aquella época están tan vivos en nuestra memoria como si todo hubiera ocur­rido ayer. No tengo ni que cerrar los ojos y ya se alinean ante mis ojos las escenas de acon­te­ci­mi­entos dramá­ticos, encuen­tros y decisiones.

Veo la imagen de los rostros extre­ma­damente serios de mis colegas en el Cuartel General de Defensa de Eslo­venia, donde unas pocas docenas de personas traba­jaban sin descanso para conducir y coor­dinar las acti­vidades mili­tares y de defensa en aquellas calurosas semanas de verano de 1991. Veo a Jože Pučnik expli­cando a la dirección de DEMOS, justo antes de la prueba final, que estamos compro­met­idos con la decisión del plebi­s­cito y que tendremos que aguantar a toda costa. Oigo las pala­bras del mini­stro de Defensa croata anun­ci­ando con voz queb­rada que su presi­dente había ordenado una especie de neutralidad y la amarga constat­a­ción de que estamos solos. Veo la imagen de los sold­ados del EPY captu­rados aline­ados frente al gobierno, una mezcla de incredu­lidad y alivio, y una explo­sión de alegría cuando les digo que se les dará ropa de civil y podrán volver a casa. Oigo la voz airada del coman­dante de la unidad Domžale del TO en los ejer­ci­cios en Medve­dnjak, que me lanza un periódico con una “Decla­ra­ción por la Paz” publi­cada, con la que varios polí­ticos eslo­venos de izquierdas y cuatro miem­bros del Alto Mando, unos meses antes de la guerra, exigen una Eslo­venia sin ejército. Puedo ver la inusual decep­ción en los ojos de los jóvenes del pelotón de protección cuando se enteran de que nuestros nego­cia­dores en Brijuni han acordado la devo­lu­ción de todas las armas confis­cadas y la libe­r­a­ción de todos los oficiales del EPY captu­rados. Oigo las voces de los guer­reros del batallón Liti en Orla, que me paran y exigen uniformes eslo­venos, o al menos esca­ra­pelas eslo­venas para sus gorras. Veo a Igor, tras la explo­sión del heli­cóp­tero, amar­tillar su ametral­la­dora, y a Tonet, con voz deci­dida y un fusil automá­tico en la mano, traba­jando para poner orden entre los miem­bros de las distintas unidades sentados en sus posi­ciones. Vuelvo a sentir un gran alivio cuando anun­cian que, en el último momento, justo antes de la decla­ra­ción de inde­pen­dencia, acaba de llegar el tan espe­rado barco con las armas. Siento la angustia y la gran preo­cup­a­ción de una sala repleta de padres de jóvenes, unos 6.000, que siguen sirvi­endo en el EPY unas semanas antes de la guerra. Todavía puedo sentir el calor del sol de verano poniente sobre mis hombros mien­tras nos acom­pa­ñaban a la Plaza de la Repú­b­lica, donde ondeaba por fin la bandera eslo­vena sin la estrella roja.

La inde­pen­dencia de Eslo­venia en el contexto de los cambios en el mapa europeo y mundial

El periodo entre 1988 y 1992 no sólo fue fatídico para Eslo­venia. Los vientos del cambio alejaban la niebla de toda Europa Central y Oriental. Desde un cuarto de siglo de distancia en el tiempo, muchas de las causas y conse­cuen­cias de los acon­te­ci­mi­entos de entonces son, compren­si­ble­mente, mucho más visi­bles que entonces. El contexto tanto interno como de polí­tica exte­rior de los distintos acon­te­ci­mi­entos es mucho más fácil de inter­pretar. Sobre todo, lo que todo el mundo puede entender hoy es la excla­mación de un disidente polaco que, poco después de la caída formal del comu­nismo en Polonia, dijo que lo peor del comu­nismo era, de hecho y en muchos aspectos, lo que vino después.

Desde las cárceles de Dob e Igo asistí a los acon­te­ci­mi­entos más propi­cios para la aper­tura de Europa en aquella prima­vera y verano de 1989, que anun­ciaban el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín. La victoria de Soli­da­ridad en las elecciones libres de Polonia, por lo demás limitadas, el tumul­tuoso Congreso de Dipu­tados del Pueblo en Moscú, las histó­ricas visitas y reuniones de Gorba­chov en Bonn, el Vati­cano, Pekín, Berlín y Malta (encuentro con el presi­dente de Estados Unidos), el levan­ta­mi­ento del Telón de Acero en la fron­tera entre Hungría y Austria y las protestas en las ciudades de Alemania del Este, tuvieron una gran reper­cu­sión en la evolu­ción de la entonces Repú­b­lica Socia­lista Federal de Yugo­s­lavia y, por supu­esto, también en la evolu­ción de Eslo­venia, que era entonces una de las repú­b­licas socia­listas yugo­s­lavas con una situ­ación similar a la de las repú­b­licas de la antigua URSS. Los acon­te­ci­mi­entos en Europa se vieron en parte eclips­ados por la masacre de la Plaza de Tiananmen y la muerte del líder iraní Jomeini, pero al mismo tiempo los turbu­lentos acon­te­ci­mi­entos en todo el mundo inflaron el drama­tismo de los tiempos que obser­váb­amos desde las rejas.


Josip Broz Tito, líder del gobierno comu­nista del terror y orga­niz­ador directo de la masacre de decenas de miles de personas sin juicio tras el fin de la guerra y la revo­lu­ción en Yugo­s­lavia (en la foto: estrechando la mano de Milan Kučan en los años 70), sigue siendo rela­tiva­mente respe­tado y apre­ciado en todo el sureste de Europa.

Para noso­tros, los presos polí­ticos, la expec­ta­tiva de que los vientos de cambio recor­rieran Europa del Este y Central era aún más fuerte. En la prima­vera de 1988, cuando fuimos deten­idos por la policía polí­tica comu­nista y luego condenados en un juicio a puerta cerrada y sin derecho a abogado ante el Tribunal Militar de Liubliana, también se produ­jeron protestas masivas en Eslo­venia y se creó el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos, que llegó a tener 100.000 miem­bros en dos meses.


En la prima­vera de 1988, cuando fuimos deten­idos por la policía polí­tica comu­nista (en la imagen, la deten­ción de Janez Janša el 31 de mayo de 1988) y luego condenados en un juicio a puerta cerrada sin derecho a abogado ante el Tribunal Militar de Liubliana, se produ­jeron protestas masivas en Eslo­venia y la creación del Comité para la Protección de los Derechos Humanos, que llegó a tener 100.000 miem­bros en dos meses.

Las auto­ridades comu­nistas temían los distur­bios, por lo que en el juicio se nos impu­sieron penas rela­tiva­mente leves, de entre uno y cuatro años de prisión. A pesar de las protestas de la opinión pública, las auto­ridades comu­nistas eslo­venas deci­dieron ejecutar las senten­cias, confi­ando en que los cambios en Europa Oriental y Central no tuvieran un impacto más fatal en el cambio de regí­menes en Yugo­s­lavia y la Unión Sovié­tica. También se basaron en los temores de Occi­dente de una ruptura salvaje y del consi­gu­i­ente aumento del peligro debido al debi­lit­ami­ento del control de las armas nucleares, y en los temores de un estallido del conflicto étnico en caso de una even­tual ruptura de la RFSY.

En gran medida, estas espe­r­anzas estaban equi­vo­cadas. No sólo hubo un cambio formal de gobierno y la intro­duc­ción de una economía de mercado y elecciones libres tanto en la URSS como en la RFSY, sino también el colapso de ambos impe­rios socia­listas. El colapso del gran imperio rojo fue rela­tiva­mente contro­lado, mien­tras que el pequeño imperio rojo se derrumbó en un fuego y una tormenta de limpieza étnica y conflicto armado en Bosnia-Herze­go­vina y en parte en Croacia, y finalm­ente en Kosovo.

Sin embargo, desde una distancia de casi un cuarto de siglo, hoy podemos ver que la mencio­nada espe­r­anza de los diri­gentes de los regí­menes comu­nistas de Belgrado y Liubliana no carecía totalm­ente de funda­mento, por lo que vale la pena examinar más de cerca los funda­mentos en los que se basaba. Una mirada más atenta muestra hoy que hay una dife­rencia entre Liubliana y Moscú, por un lado, y las capi­tales de otros países ex comu­nistas de Europa, por otro.

Las espe­r­anzas de los appa­ratchiks comu­nistas de Liubliana y Belgrado se basaban ante todo en la creencia en su excep­cio­nalidad. La doctrina comu­nista impe­r­ante en Liubliana y Belgrado en aquel momento era que las revo­lu­ciones comu­nistas eran autén­ticas en la URSS y la RFSY, mien­tras que en otros lugares el comu­nismo lo trajeron los sold­ados del Ejército Rojo con sus bayo­netas. A pesar de Gorba­chov y la pere­stroika en la URSS, los comu­nistas yugo­s­lavos se afer­r­aron a esta tesis. Estaba cons­ag­rado en el plan del Estado Mayor del EPY, llamado Okop, en base al cual en 1991 el EPY llevó a cabo una inter­ven­ción armada en Eslo­venia y poste­riormente en Croacia. Esta tesis también fue publi­cada abier­ta­mente por uno de los arqui­tectos del aparato repre­sivo comu­nista yugo­s­lavo tras la muerte del dictador yugo­s­lavo Josip Broz Tito, su antigua mano derecha como secre­tario del Polit­buró del KPJ (Partido Comu­nista de Yugo­s­lavia) y secre­tario de Asuntos Internos, Stane Dolanc. Como amigo personal del desta­cado polí­tico comu­nista eslo­veno Milan Kučan, en 1990, cuando Kučan cedió el cargo de presi­dente del Comité Central del Partido Comu­nista a su sucesor y se presentó a las elecciones a presi­dente de Eslo­venia, escribió en su folleto de propa­ganda preelectoral:

“Tenemos la suerte (y Milan Kučan fue capaz, espero al menos, de apro­vecharlo a tiempo) de que tuvimos una revo­lu­ción autóc­tona que no se produjo con las bayo­netas sovié­ticas. Por eso es comple­ta­mente dife­rente aquí que en Polonia, Checoslo­va­quia, Bulgaria, Rumanía o Alemania del Este”. (Stane Dolanc, secre­tario federal del Inte­rior de la Repú­b­lica Socia­lista Federal de Yugo­s­lavia, en el libro Milan Kučan/Igor Savič; Liubliana: Emonica, 1990, Colección de Retratos de Emonica) Al principio de su carrera polí­tica, Stane Dolanc fue también el fund­ador y director de la escuela polí­tica para peri­odi­stas de Liubliana (actual FDV), que sigue en funcio­na­mi­ento y educa a gener­a­ciones de peri­odi­stas sin distancia crítica con el comu­nismo totalitario.

Los princi­pales comu­nistas eslo­venos y los gene­rales del EPY estaban conven­cidos de que el socia­lismo como gobierno de un solo partido, tal vez en una forma ligera­mente moder­nizada y bajo el nombre de “socia­lismo demo­crá­tico“, sobre­vi­viría en Yugo­s­lavia, o al menos en Eslo­venia y Serbia y en la Unión Sovié­tica. Su creencia se basaba en el cono­ci­mi­ento de la exhaus­tiva limpieza de la pobla­ción tras la victoria de las revo­lu­ciones comu­nistas en ambos países. Las purgas que se llevaron a cabo en Eslo­venia después de 1945 para eliminar físi­ca­mente cual­quier rastro de compe­tencia polí­tica, medi­ante asesi­natos en masa, torturas, encar­cela­mi­ento y expul­sión del país, fueron al menos tan exhaus­tivas como las que tuvieron lugar durante lo peor del terror de Stalin en la URSS.

Conse­cuen­cias a largo plazo de la guerra frat­ri­cida de mediados del siglo XX 

La fatal escisión de la nación causada por la guerra frat­ri­cida fue superada, al menos tempor­alm­ente, en el momento de la inde­pen­dencia gracias a la polí­tica de unifi­cación de DEMOS y a la enorme paci­encia y espí­ritu de construc­ción del Estado de personas como el Dr. Jože Pučnik. Sin embargo, lo que faltaba para curar de forma dura­dera y con éxito esta herida histó­rica era la voluntad sincera de los diri­gentes comu­nistas, aquellos que, con la ayuda de la ocup­a­ción extran­jera, habían provo­cado esta ruptura. El proceso de recon­ci­li­a­ción, inicialm­ente prome­tedor, se convirtió en su opuesto y tuvo un final igno­mi­nioso a finales de abril de 2013 en Stožice, donde toda la cúpula del Estado eslo­veno cantó la Inter­na­cional Comu­nista de pie en la sala, símbolo del capi­ta­lismo de amiguetes.

Desde los cambios demo­crá­ticos en Eslo­venia en 1990, se han descu­bierto más de 600 fosas comunes, muchas de ellas más grandes que la de Srebre­nica, en un terri­torio de poco más de 20.000 km², habi­tado por dos millones de personas. La última gran fosa común se descu­brió en 2008 en la mina aban­donada de Huda jama a 40 km de Liubliana. Miles de cadá­veres medio descom­pu­estos y esque­letos mascu­linos y feme­ninos sin enterrar, en su mayoría sin heridas de bala, yacen en pozos mineros aban­don­ados. En 1945, los comu­nistas simple­mente arra­straron a sus víctimas vivas a pozos mineros aban­don­ados y tapiaron y hormi­go­naron las entradas. Los oposi­tores reales o poten­ciales al régimen comu­nista que no fueron asesi­nados inme­dia­ta­mente después del final de la guerra y la revo­lu­ción comu­nista huyeron al extran­jero o acabaron en campos de concen­tra­ción y prisiones comunistas.

El número de presos polí­ticos en Eslo­venia aumentó por miles. A lo largo de los años del régimen comu­nista se orga­ni­zaron juicios amañados en los que muchas personas comple­ta­mente inocentes fueron condenadas a muerte o a largas penas de prisión. Dado que las purgas y los asesi­natos fueron llevados a cabo por comu­nistas nacio­nales, normalm­ente cada uno en su propio barrio, fueron más exhaus­tivos que los llevados a cabo por los sold­ados sovié­ticos o el KGB en los países del poste­rior Pacto de Varsovia. Al mismo tiempo, muchas personas del bando comu­nista tenían las manos ensan­grentadas. Por temor a ser descu­biertos y a tener que rendir cuentas, fami­lias y clanes enteros parti­ci­paron en las purgas. No fue sólo el terror que caus­aron estos proce­di­mi­entos, sino la dest­ruc­ción física de la oposi­ción polí­tica lo que hizo posible el largo gobierno del dictador Tito y sus suce­sores. Por eso, incluso en 1989, consi­der­aron que cual­quier base para una oposi­ción fuerte había sido destruida durante décadas.

Calcu­laban que podrían mante­n­erse en el poder incluso en caso de elecciones formalm­ente libres. Contaban con miles de sus propios segui­dores sangui­na­rios para hacer todo lo posible por impedir un cambio de poder y, por tanto, un ajuste de cuentas con el pasado. Lanzaron una gran ofen­siva propa­gan­dí­stica, afir­mando que todas las decenas de miles de personas, incluidas las mujeres y los niños asesi­nados, eran cola­bo­ra­dores del nazismo y el fascismo. Incluso antes de los cambios formales, comen­zaron a priva­tizar los medios de comu­ni­cación nacio­nales y locales. Han conser­vado una influ­encia casi total en ellos hasta el día de hoy. Cual­quiera que plan­teara públi­ca­mente la cues­tión de las purgas y asesi­natos comu­nistas era inme­dia­ta­mente tachado de cola­bo­rador y simpa­tiz­ante nazi.


Asistí a los acon­te­ci­mi­entos intro­duc­to­rios más fatíd­icos para Europa en aquella prima­vera y verano de 1989, que anun­ci­aron el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín, desde las cárceles de Dob e Ig. La victoria de Soli­da­ridad en las elecciones libres de Polonia, por lo demás limitadas, el tumul­tuoso congreso de dipu­tados del pueblo en Moscú, las histó­ricas visitas y reuniones de Gorba­chov con repre­sen­tantes occidentales. 


La situ­ación descrita explica de forma pecu­liar la tesis tan repetida desde los años 90 de que “el Muro de Berlín se derrumbó por ambos lados”. El autor de esta tesis es el ex presi­dente del Comité Central de la Liga de los Comu­nistas de Eslo­venia y de la Repú­b­lica de Eslo­venia Milan Kučan (en la foto durante una conver­sa­ción con Sonja Lokar en el congreso de la Liga de los Comu­nistas de Yugo­s­lavia en Belgrado en enero de 1990).

Todo lo ante­rior plantea la cues­tión de si, dos décadas y media después del juicio a los Cuatro en Liubliana, después de la caída del Muro de Berlín en Europa, después de la inte­gra­ción de la mayoría de los anti­guos países comu­nistas de Europa del Este y Central en la UE y la OTAN, ha llegado por fin el momento de hacer una evalu­ación en profun­didad de esta tran­si­ción, de hacer un análisis compa­ra­tivo del proceso en los distintos países y de preg­un­tarse qué lecciones para el futuro ofrecen los éxitos y los fracasos de este viaje.

¿Acaso hemos pasado por alto algo ante los grandes cambios? ¿Hemos exami­nado sufi­ci­en­te­mente las causas que hicieron posible Srebre­nica? ¿Nos hemos preg­un­tado, en nuestro país y en la UE en general, cómo es posible que Milo­sevic, Mladi y otros anti­guos líderes comu­nistas yugo­s­lavos no tuvieran reparos en ordenar la dest­ruc­ción física de miles de personas sigu­i­endo exac­ta­mente los mismos patrones que sus modelos en 1945? ¿Cómo es posible que la ideo­logía del crimen y la cultura de la muerte hayan sobre­vi­vido hasta tal punto que han vuelto a causar la muerte de decenas de miles de personas en pleno conti­nente europeo?

Para todos los que vivimos en Eslo­venia, las respu­estas están más cerca. De hecho, el cerebro del horror comu­nista y orga­niz­ador directo del asesi­nato de decenas de miles de personas sin juicio tras el final de la guerra y la revo­lu­ción en Yugo­s­lavia, Josip Broz Tito, sigue siendo rela­tiva­mente respe­tado y vene­rado hoy en día en toda la zona del sureste de Europa. A pesar de que sus crímenes son cono­cidos, siguen siendo discul­pados. No es posible condenar un crimen e idolatrar a los crimi­nales al mismo tiempo, y sin embargo está ocur­ri­endo ante nuestros ojos. En Moscú tienen un problema similar, porque no es posible condenar los crímenes de Stalin y Lenin y al mismo tiempo idolatrar a ambos como grandes líderes y seguir siendo creíble. La desna­zi­fi­cación de Alemania sentó las bases para los inicios de la UE. La desco­mu­ni­za­ción del Este está aún por llegar y los dos centros de la llamada autén­tica revo­lu­ción comu­nista son espe­cialm­ente proble­má­ticos. Las gener­a­ciones que viven hoy en Rusia no tienen un cono­ci­mi­ento real de los días ante­riores a la Revo­lu­ción Comu­nista, ya que en las purgas de Lenin y Stalin primero se destruyó físi­ca­mente o se expulsó a toda la intelec­tu­alidad no comu­nista, y luego las purgas acabaron con gran parte de los comu­nistas educados. Las exhaus­tivas purgas comu­nistas en Eslo­venia también signi­fi­caron que sólo una pequeña frac­ción de la antigua intelec­tu­alidad burguesa sobre­vivió. Durante mucho tiempo después de la revo­lu­ción, a los hijos de fami­lias no comu­nistas, incluso si sobre­vi­vieron a las purgas, no se les permitió ocupar ningún puesto de lide­razgo en la economía nacio­na­lizada o en las insti­tu­ciones, a pesar de sus habi­li­dades o capa­cidades evidentes. Para conse­guir un trabajo de cierta impor­t­ancia era necesario ser miembro de las orga­ni­za­ciones comunistas.

Las conse­cuen­cias de esta situ­ación son todavía muy visi­bles en Eslo­venia. A conti­nu­ación menciono algunas de las más importantes.

En los días de la prima­vera de 2009, cuando se abrió la fosa común de Huda Jama y las cámaras de la tele­vi­sión nacional mostraron todo el horror de las conse­cuen­cias del crimen comu­nista, el presi­dente de la orga­ni­za­ción de vete­ranos comu­nistas, Janez Stanovnik, que había sido diplomá­tico al servicio de la ONU durante la Repú­b­lica Socia­lista Federal de Yugo­s­lavia, declaró que las masa­cres después del final de la guerra se habían llevado a cabo por orden del mariscal Tito. A raíz de esta decla­ra­ción, se exigió la reti­rada de los monu­mentos y nombres del exdic­tador yugo­s­lavo de las ciudades y plazas eslo­venas, que son muchas. Los partidos de la actual coali­ción guber­na­mental de izquierdas se han pronun­ciado enérgi­ca­mente contra esta demanda. La orga­ni­za­ción juvenil del principal partido del gobierno, los social­de­mó­cratas (el sucesor del antiguo partido comu­nista) del entonces primer mini­stro Borut Pahor, emitió un comu­ni­cado de prensa en el que afirmaba que la época de la revo­lu­ción comu­nista, durante la cual se produ­jeron crímenes en masa, fue una época de progreso para Yugoslavia.

Al ser preg­un­tado en la tele­vi­sión nacional por su opinión sobre el descu­bri­mi­ento de la fosa común de Huda Jama con miles de cadá­veres sin enterrar, el entonces presi­dente de la Repú­b­lica, Danilo Türk, elegido con el apoyo de los partidos posco­mu­nistas de izquierda, dijo que se trataba de un asunto secundario y que no haría ningún comen­tario al respecto.

Sin embargo, los partidos de izquierda de Liubliana, la capital de Eslo­venia, diri­gidos por el alcalde Zoran Jankovic, amigo íntimo del antiguo presi­dente de los comu­nistas eslo­venos y poste­rior presi­dente de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Milan Kučan, deci­dieron por mayoría del Consejo Muni­cipal poner el nombre del antiguo dictador Tito a una de las princi­pales carre­teras de entrada a Liubliana. Esta calle existió en Liubliana hasta las elecciones libres de 1990, tras las cuales se le cambió el nombre. Después de 20 años, los neoco­mu­nistas eslo­venos consi­gu­ieron que se resta­ble­ciera y sólo una decisión poste­rior del Tribunal Consti­tu­cional borró esta vergon­zosa mancha de Eslovenia.

Al mismo tiempo que los posco­mu­nistas de Liubliana deci­dían dar el nombre de una calle al antiguo dictador Tito, el Parla­mento Europeo adoptó una reso­lu­ción sobre la conci­encia europea y el tota­li­ta­rismo, en la que se condenan todos los regí­menes tota­li­ta­rios, se rinde homenaje a sus víctimas y se propone que los Estados miem­bros celebren el 23 de agosto como día de recuerdo de las víctimas de todos los tota­li­ta­rismos en Europa. En Eslo­venia, la reso­lu­ción encontró una gran resis­tencia por parte de las fuerzas posco­mu­nistas en el poder. El gobierno ha decla­rado que no cele­brará esa fecha. El 23 de agosto de 2009, el Centro para la Recon­ci­li­a­ción Nacional, creado unos años antes, orga­nizó una pequeña cere­monia de conme­mo­r­a­ción, pero nadie del gobierno ni de la coali­ción gober­nante asistió al acto.

La Asam­blea Parla­men­taria del Consejo de Europa adoptó ese año una reso­lu­ción similar a la del Parla­mento Europeo. Uno de los impul­sores de la adop­ción de esta reso­lu­ción fue Roberto Battelli, miembro de la minoría italiana en el Parla­mento eslo­veno. La adop­ción de la reso­lu­ción, que fue votada a favor por una amplia mayoría de los miem­bros de la Asam­blea Parla­men­taria del CdE, fue seguida por algunas protestas de Moscú, que no estaba de acuerdo con el trata­mi­ento igua­li­tario de todos los tota­li­ta­rismos, en este caso el nazismo y el comu­nismo. En Eslo­venia, Battelli, fue objeto de duras presiones y ataques de los medios de comu­ni­cación, e incluso de peti­ciones de dimi­sión. Además, el Minis­terio de Asuntos Exte­riores de la Repú­b­lica de Eslo­venia ha emitido un comu­ni­cado oficial distancián­dose de su conducta.


Stane Dolanc a princi­pios de los años 90 (foto­gra­fiado en 1986 en el Congreso de la Liga de los Comu­nistas): “Tenemos la suerte, y Milan Kučan supo apro­vecharla, espero que al menos a tiempo, de que en nuestro país hubo una revo­lu­ción autóc­tona, que no fue llevada por las bayo­netas sovié­ticas. Por eso nuestro país es algo comple­ta­mente dife­rente a Polonia, Checoslo­va­quia, Bulgaria, Rumanía o Alemania del Este”.

Cuando la coali­ción posco­mu­nista de izquierdas llegó al poder a finales de 2008, el mini­stro de Finanzas, Franci Križanič, del partido SD, cont­rató como asesor en su gabi­nete a un antiguo agente de la policía secreta comu­nista (SDV), Drago Isajl­ović, que nos había detenido perso­nalm­ente a David Tasić y a mí en 1988, por lo que era cono­cido como la perso­ni­fi­cación de la repre­sión comu­nista que perse­guía a los disidentes por todos los medios. Isajl­ović carecía de formación y expe­ri­encia adecuada en finanzas, pero el mini­stro dijo cuando lo cont­rató que eran amigos desde hacía muchos años.

Eslo­venia es el único Estado miembro posco­mu­nista de la UE en el que no se ha llevado a cabo ni la más leve forma de depura­ción desde la caída del Muro de Berlín y los cambios demo­crá­ticos de princi­pios de los años 90, ni los archivos de la antigua policía polí­tica son acce­si­bles al público. Los partidos posco­mu­nistas han impe­dido siste­má­ti­ca­mente todos estos intentos, incluso votando por unanimidad en la Asam­blea Nacional de la Repú­b­lica de Eslo­venia en 1997 contra la apro­ba­ción de la Reso­lu­ción 1096 del Consejo de Europa sobre el desman­tela­mi­ento de los anti­guos regí­menes comu­nistas tota­li­ta­rios. Así, en la Eslo­venia actual, anti­guos empleados y cola­bo­ra­dores de la policía secreta comu­nista, que come­tieron drásticas viola­ciones de los derechos humanos bajo el régimen ante­rior, siguen ocup­ando altos cargos en la judi­ca­tura, la fiscalía, la diplo­macia, la economía, la admi­nis­tra­ción, las redac­ciones de los medios de comu­ni­cación e incluso los servicios secretos. El último presi­dente del Partido Comu­nista de la época ante­rior a las elecciones libres llegó a ser juez consti­tu­cional, y su sucesor fue durante mucho tiempo presi­dente del comité de progra­mación de la tele­vi­sión nacional, y hoy es presi­dente del Comité Olím­pico Esloveno.


“Veo a Jože Pučnik expli­cando a la dirección de Demos, justo antes de la última prueba, que estamos compro­met­idos con la decisión del plebi­s­cito y que tendremos que perse­verar a toda costa” (en la imagen: la dirección de Demos espera tener éxito en el plebi­s­cito sobre la inde­pen­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia en la Iglesia de Jacobo sobre Medvode, el 26 de diciembre de 1990).

Hasta la crisis, Europa no empezó a inte­resarse realm­ente por lo que ocurría en Eslovenia

La situ­ación descrita explica, de manera pecu­liar, la tesis tan repetida en los años 90 de que “el muro de Berlín ha caído por ambos lados”. El autor de esta tesis, el ex presi­dente del Partido Comu­nista de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Milan Kučan, la utilizó para justi­ficar su defensa del régimen tota­li­tario y su oposi­ción a cual­quier cambio que pudiera desman­telar defi­ni­tiv­a­mente el legado del comu­nismo en Eslo­venia, en el que se basa el poder de los posco­mu­nistas. Estos son los tres pilares de la ideo­logía, la propa­ganda y el poder finan­ciero. Para­dó­ji­ca­mente, los suce­sores y defen­sores del régimen comu­nista son hoy predo­mi­nan­te­mente las clases más ricas de Eslo­venia. Después de su tercer mandato como presi­dente de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Milan Kučan fundó el Foro 21, que, con algunas excep­ciones, reunió a personas que se han enri­que­cido enor­me­mente en la última década y que ahora poseen algunas de las mayores empresas eslo­venas. Cuando algunos seña­laron el desfase entre la orien­ta­ción polí­tica de izquierdas del Foro 21 y su riquí­sima membresía, y preg­un­taron al presi­dente Kučan dónde estaban los traba­ja­dores y los prole­ta­rios, respondió cíni­ca­mente: “Los prole­ta­rios están donde siempre han estado. En sus lugares de trabajo”.

Eslo­venia, a través de las acciones de los gobiernos de izquierda y los mono­po­lios rojos, ha intro­du­cido hábilm­ente esta situ­ación en la OTAN y la UE. Sólo en Rumanía los obser­va­dores externos ven algo similar. Hoy, cuando Eslo­venia está a diario en la agenda de las insti­tu­ciones euro­peas por la posi­bi­lidad de quiebra y la amenaza a la esta­bi­lidad de la moneda común europea, cada vez más actores euro­peos se preg­untan qué ha pasado con nuestro país. ¿Qué es lo que está funda­men­talm­ente mal en noso­tros para que nos hayamos desviado tanto?

Europa sólo puede durar como una Europa de valores. Las insti­tu­ciones son import­antes, al igual que el progreso en general. Sin embargo, si no se refu­erza la base de valores, la fund­a­ción europea correrá mucho más peligro que sin un nuevo tratado insti­tu­cional. Este hecho no debe perderse nunca de vista y, espe­cialm­ente antes de que los países de los Balcanes Occi­den­tales se incor­poren a la UE, ésta debe ser capaz de exigir a los nuevos miem­bros que se sinceren siste­má­ti­ca­mente con el pasado. Tanto con sus nacio­na­lismos extremos como con su actitud ambi­va­lente hacia el crimen, es decir, su apro­ba­ción del uso del método comu­nista de dest­ruc­ción física del enemigo. Los países de los Balcanes Occi­den­tales, que están a la espera de la adhe­sión a la UE, debe­rían, además de recon­ci­li­arse tras los enfren­ta­mi­entos previos a Dayton, recon­ci­li­arse también con el pasado que condujo a los enfren­ta­mi­entos y con la ideo­logía según la cual el fin justi­fica los medios.

No basta con ver en Milo­sevic y Mladić sólo a los nacio­na­listas extremos. Falta algo que podría explicar plena­mente los crímenes increí­ble­mente brutales en Bosnia-Herze­go­vina, Croacia y Kosovo. La fusión del nacio­na­lismo y la ideo­logía comu­nista era evidente. Es el producto extremo de las acade­mias comu­nistas y mili­tares yugo­s­lavas, que ense­ñaban que el obje­tivo funda­mental de la lucha de clases era la dest­ruc­ción física del enemigo. Esta fusión produjo el nacio­nal­so­cia­lismo a finales del siglo XX, en circun­stancias dife­rentes, pero con las mismas conse­cuen­cias crimi­nales que en la primera mitad del siglo ante­rior. En una época en la que creí­amos que eso ya no era posible. Proba­ble­mente por esa razón, la base ideoló­gica de los males de los Balcanes ha perman­ecido en cierto modo en el fondo de las inves­ti­ga­ciones. También se debe a que los pode­rosos restos del comu­nismo en la zona del sureste de Europa se han cuidado mucho de que las causas más profundas de Srebre­nica, y de la tragedia de los Balcanes en general, no se estu­dien en Occidente.

Al mismo tiempo, lo que ocurría en los Balcanes Occi­den­tales parecía algo menor, un drama en un esce­n­ario secundario que no tendría un impacto decisivo en la tempo­rada de teatro. La caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría marcaron también el inicio de la globa­li­za­ción, el auge de las nuevas tecno­lo­gías de la infor­mación y la comu­ni­cación, y el extre­mismo reli­gioso. Esta última va un paso más allá de las ideo­lo­gías dest­ruc­tivas del siglo XX. Tanto para el fascismo como para el nacio­nal­so­cia­lismo y el comu­nismo, el fin justi­fica los medios y el crimen es un medio legí­timo para conse­guirlo. En el caso del extre­mismo reli­gioso, esto se ve agra­vado por una voluntad faná­tica de sacri­ficar direc­ta­mente la propia vida para conse­guir un obje­tivo. Esto puede hacer que parezca más peli­groso a primera vista, pero en realidad no lo es. No parece probable que sea posible infligir de esta manera el tipo de víctimas y la dest­ruc­ción de la civi­li­za­ción que, por ejemplo, el comu­nismo infligió en la URSS o en la RFSY, o el nacio­nal­so­cia­lismo en algunas partes de Europa. De hecho, la ideo­logía comu­nista utilizada durante y después de la revo­lu­ción comu­nista en Yugo­s­lavia, o en Srebre­nica hace una década, movi­lizó a los autores del crimen basán­dose en su creencia de que el mal infli­gido a los demás les bene­fi­ci­aría a ellos mismos y a su raza direc­ta­mente y de forma inmediata.

La historia ha demos­t­rado que es mucho más fácil ganarse a las masas por los bene­fi­cios directos que por el sacri­ficio personal directo. Esta es la esencia más profunda del peligro del resur­gi­mi­ento de las ideo­lo­gías tota­li­ta­rias, de las cuales el comu­nismo en los Balcanes siempre tiene un fácil cruce con el nacio­na­lismo extremo. Así tenemos la limpieza étnica y Srebre­nica. De este modo, obte­nemos el contenido del discurso pronun­ciado por el secre­tario general de la ZZB en Tisj, donde volvió a amen­azar con el asesi­nato en masa.

El libro “Premiki” ha evitado en cierta medida la falsi­fi­cación de la historia reciente

El libro “Premiki” („Movi­mi­entos“), publi­cado en la prima­vera de 1992, junto con obras simi­lares de otros actores de la inde­pen­dencia eslo­vena, impidió, al menos en cierta medida, la falsi­fi­cación de la historia reci­ente y la reali­za­ción final de la tesis de Kučanov de las “varias verdades”. Esta afir­mación, a primera vista bastante cate­gó­rica, puede justi­fi­carse con rela­tiva facilidad.


Desde el plebi­s­cito de diciembre de 1990, la inde­pen­dencia ha sido presen­tada constan­te­mente por el partido de las fuerzas posco­mu­nistas como una razón general para todos los problemas posi­bles (imagen: poniendo el cartel del nuevo estado europeo inde­pen­diente de la Repú­b­lica de Eslo­venia a finales de junio de 1991).

En junio de 1992, “Premiki” se publicó con una primera tirada récord de 30.000 ejem­plares, de los cuales 17.000 ya se habían vendido por encargo. Poste­riormente se vendieron casi 40.000 ejem­plares más en reimpre­siones en eslo­veno, inglés, alemán y croata. Al cabo de unos años, el libro estaba comple­ta­mente agotado. El libro causó una verdadera tormenta medi­á­tica y polí­tica. Algunos lo atacaron incluso antes de su publi­cación, ya que el manu­scrito fue robado de la imprenta y enviado a los críticos de turno.

Por un lado, el libro suscitó un interés inespe­rado entre los lectores y una apro­ba­ción masiva. Recibí cientos de cartas de elogio y agra­de­ci­mi­ento. Sin embargo, en los medios de comu­ni­cación conven­cio­nales la respu­esta fue variada. Los medios de comu­ni­cación que seguían o volvían a estar comple­ta­mente contro­lados por la izquierda tran­si­cional publi­caban las reac­ciones de los polí­ticos que se oponían a la inde­pen­dencia, por lo que era lógico que también se opusieran a la descrip­ción de la misma. Incluso buscaron a gene­rales y oficiales derro­tados del EPY y les pidieron su opinión sobre el libro. El principal periódico de este grupo era el Dnevnik, con sede en Liubliana, un periódico que atacó al gobierno eslo­veno cuando el EPY atacó. Otros periód­icos o medios de comu­ni­cación más amantes de la verdad, para ser sinceros había más que hoy, publi­caron reac­ciones diferentes.


El libro “Premiki” (“Movi­mi­entos”), publi­cado en la prima­vera de 1992 (la tercera edición ampliada en la imagen), junto con obras simi­lares de otros actores de la inde­pen­dencia eslo­vena, impidió, al menos en cierta medida, la falsi­fi­cación de la historia reci­ente y la reali­za­ción final de la tesis de Kucan sobre “varias verdades”.

Los docu­mentos del libro hablan por sí mismos y no son tan fáciles de descartar. Aquí utili­zaron el truco de la supu­esta inde­cencia, dici­endo que tales docu­mentos no debían publi­carse, que no era agrad­able, etc. También se inven­taron el llamado asunto de las escuchas tele­fó­nicas, dici­endo que el Servicio de Infor­mación de Segu­ridad (VIS) de la época había inter­ve­nido a miem­bros de la Presi­dencia de la Repú­b­lica y que, por tanto, había grabado una conver­sa­ción trai­cio­nera en la que Ciril Zlobec reveló un secreto de Estado sobre la fecha exacta y las medidas concretas de la inde­pen­dencia. Por supu­esto, esto no era cierto porque toda Eslo­venia sabía que el VIS estaba espiando al EPY y a los servicios exte­riores, y si Zlobec no los hubiera llamado él mismo, no hubieran podido atraparlo.

Como en los viejos tiempos del partido, “Premiki” se discutió en la Presi­dencia de la Repú­b­lica, en los órganos del sucesor del Partido Comu­nista, el Partido Socia­lista, y en el LS, precursor del SUD. Se emitieron comu­ni­cados y notas de prensa y se condenó el libro. El rasgo común de estos comu­ni­cados, sin embargo, era que ninguno de ellos contenía una sola frase del libro que no fuera cierta. Sólo acusa­ciones planas y calum­nias por parte de aquellos que estaban abier­ta­mente en contra de las medidas para asegurar la inde­pen­dencia de Eslo­venia con fuerza real y, por tanto, en contra de la propia inde­pen­dencia de Eslo­venia o que no sabían cómo definirse.

Los equí­vocos de algunos de los actores mencio­nados en la primera edición de “Premiki” hicieron que se publi­caran algunos docu­mentos adicio­nales con pruebas directas de su conducta y un prólogo con expli­caciones en la segunda edición, que siguió rápi­da­mente a la primera ya que los 30.000 ejem­plares de la primera edición se agotaron pronto.

La tumul­tuosa reac­ción polí­tica al libro reveló otra verdad, hasta ahora estric­ta­mente reprimida y oculta. La inde­pen­dencia de Eslo­venia y espe­cialm­ente su final, la guerra por Eslo­venia, unió a los eslo­venos y al mismo tiempo abrió una gran grieta en el cuerpo aparen­te­mente muy homo­géneo de la izquierda post­co­mu­nista eslo­vena. Las decisiones y medidas necesa­rias para la inde­pen­dencia se tomaron con vacil­a­ción, cálculo y cinismo, princi­palm­ente por las direcciones de sus partidos, y lo ocul­t­aron no sólo a su público, sino también a su mili­tancia. De hecho, gran parte de sus miem­bros apoy­aron la inde­pen­dencia y muchos de ellos incluso asumieron funciones import­antes en las estruc­turas de defensa, en línea con la polí­tica inclu­siva de DEMOS. La mili­tancia no conocía el contenido de las conver­sa­ciones secretas con Markovic sobre el derro­ca­mi­ento del gobierno de DEMOS, de las que su portavoz escribe en sus memo­rias, ni del saqueo contra el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional de Eslo­venia, del que escribió sin pelos en la lengua Piero Fassino, el entonces secre­tario inter­na­cional de los socia­listas italianos. La trai­ción de Ciril Zlobiec, mencio­nada implí­ci­tamente en “Premiki”, también conmo­cionó a muchos de sus partidarios.

La ira y el azufre medi­á­tico diri­gido a “Premiki” y a su autor por parte de los diri­gentes de la izquierda y, poste­riormente, de la Lista Unitaria y de la Presi­dencia de la Repú­b­lica tenía como obje­tivo principal convencer a sus miem­bros y simpa­tiz­antes de que los princi­pales polí­ticos de izquierdas no habían obsta­cu­lizado la inde­pen­dencia. “Premiki” se publicó en el primer aniver­s­ario de la procla­mación de la estata­lidad eslo­vena, justo después de la admi­sión de Eslo­venia en la ONU, en un momento en que estaba claro, incluso para los mayores yugo­no­s­tál­gicos, que Yugo­s­lavia ya no existía y que Eslo­venia era una realidad a pesar de todo. Y como siempre en estos casos, después de la batalla, todos los gene­rales estaban allí y todos empe­zaron a afirmar que habían creído en este obje­tivo desde el principio.

Mis colegas y yo reco­gimos cuid­ado­sa­mente las reac­ciones al libro, pero no fue posible leerlas todas. Sólo después de dos décadas examiné a fondo el contenido de cinco gruesos registros que contenían los origi­nales o copias de artí­culos y escritos sobre el libro. A pesar del escru­tinio detal­lado de cientos de expe­dientes, en ninguna parte hubo una contro­versia seria con contra­ar­gu­mentos, ni una sola tesis o docu­mento del libro fue refu­tado en ellos.

Pero cuanto más se atacaba a “Premiki” más se leía el libro. Pronto, por su valor docu­mental, se convirtió en una fuente para los histo­ria­dores y publi­cistas nacio­nales y extran­jeros que escri­bían sobre la desin­te­gra­ción de Yugo­s­lavia y la inde­pen­dencia de Eslo­venia. Presenté el libro en varias capi­tales euro­peas, con reimpre­siones en idiomas extran­jeros, y muchos periód­icos euro­peos publi­caron reseñas. Reci­en­te­mente se ha publi­cado en Belgrado un libro de dos histo­ria­dores serbios titu­lado: La guerra de Eslo­venia (Docu­mentos de la Presi­dencia de la RFSY), e incluso en este libro se menciona a “Premiki” como una de las fuentes importantes.

La inde­pen­dencia y la guerra por Eslo­venia nos pusieron en el mapa mundial

“Premiki” es rela­tiva­mente extenso en la prepa­ra­ción y ejecu­ción de la defensa de Eslo­venia, aunque la temá­tica del libro es mucho más amplia. El libro también contiene el plan básico completo para asegurar la inde­pen­dencia de Eslo­venia, que es obra mía y que fue apro­bado por las auto­ridades compe­tentes en mayo de 1991 como las directrices oficiales para la prepa­ra­ción y ejecu­ción de la defensa, y puesto en prác­tica por el TO y la policía eslo­vena medi­ante una serie de docu­mentos de apli­cación. Después de la guerra, di confe­ren­cias sobre este plan y la prepa­ra­ción de la defensa de Eslo­venia en acade­mias mili­tares, insti­tutos inter­na­cio­nales y en las univer­sidades de Viena, Washington, Londres, París, Roma, Berlín, Praga, Zagreb y quizás en otros lugares, pero después de mi cese en el Minis­terio de Defensa en marzo de 1994, curio­sa­mente, nunca en escuelas o cursos mili­tares eslo­venos. No hubo invit­a­ciones desde allí. El mono­polio rojo era dema­siado fuerte.

La notable hazaña de Eslo­venia, su defensa comple­ta­mente no clásica y sus fuerzas armadas impro­vi­sadas (primero en forma de la MSNZ, luego en forma del TO y la policía) atra­jeron la aten­ción y el estudio de muchos expertos e insti­tutos mili­tares y de defensa. “¿Cómo lo has hecho?” era la preg­unta más común. “¿Cómo fue posible que unos 20.000 miem­bros del TO y de la policía con armas ligeras detu­vieran a un ejército diez veces mayor, con más de 500 tanques y otros vehí­culos blind­ados, varios cientos de aviones de guerra y heli­cóp­teros, y todo el resto del equipo de un ejército conven­cional armado hasta los dientes, sólo en Eslo­venia o en sus inme­di­a­ciones?” La mayoría de las respu­estas a estas y otras preg­untas rela­cio­nadas se encuen­tran en “Premiki”.

En 2003, cuando el Comité de Rela­ciones Exte­riores del Senado de Estados Unidos decidía sobre el consen­ti­mi­ento del mayor y principal miembro de la Alianza del Atlán­tico Norte a la entrada de Eslo­venia en esta alianza de segu­ridad, el Presi­dente del Comité de la OTAN señaló como la mayor ventaja del posible nuevo miembro era que se trataba de un país que se había demo­cra­tizado, inde­pen­di­zado y defendido frente a una potencia mucho mayor, y que esta expe­ri­encia era una valiosa contri­bu­ción a la segu­ridad común. Como también mencionó mi nombre, los medios de comu­ni­cación eslo­venos apenas informaron de ello.


Ver sólo nacio­na­listas extremos en Miloševič y Mladic (en la foto junto a Radovan Kara­džic) no es sufi­ci­ente. Falta algo que podría explicar plena­mente los crímenes increí­ble­mente brutales en Bosnia-Herze­go­vina, la Repú­b­lica de Croacia y Kosovo. Es una mezcla de nacio­na­lismo e ideo­logía comu­nista que era evidente.

La persis­tente mini­mi­za­ción de la impor­t­ancia de la independencia

Este enfoque siempre ha sido la norma y no la excep­ción. El mono­polio de la propa­ganda roja ha intentado ofuscar la esencia de los acon­te­ci­mi­entos y el doble juego de algunos actores desde antes de la independencia.

Muchos acon­te­ci­mi­entos y decla­ra­ciones han sido suprimidos o distor­sio­nados. Otros han sido espe­cialm­ente desta­cados. La distor­sión de la verdad formaba parte de la vida coti­diana poste­rior a la inde­pen­dencia. El precepto básico era: Todo lo que conformó el sistema de valores mayo­ri­tario del pueblo de Eslo­venia durante el periodo de inde­pen­dencia y demo­cra­tiza­ción, durante la Prima­vera Eslo­vena, se rela­ti­viza y finalm­ente se nombra por su contrario.

Desde el plebi­s­cito de diciembre de 1990, el inde­pen­den­tismo no ha dejado de ser la razón general de todo tipo de problemas. Las consi­gnas eran cada año más directas y contun­dentes, hasta que en 2012 vimos pancartas en las llamadas revu­e­ltas popu­lares con los lemas: “Llevan 20 años robán­donos”, o “En 20 años nos han robado nuestras empresas y nuestro país”, o “Basta ya de 20 años de una élite polí­tica corrupta”.

Era como si vivié­ramos en el cielo en la época ante­rior a la inde­pen­dencia y como si Eslo­venia no tuviera un régimen tota­li­tario en el que el Estado era robado al pueblo el 100% del tiempo, cier­ta­mente mucho más que hoy inde­pen­dien­te­mente de todos los problemas actuales.


Tras los cambios demo­crá­ticos en Eslo­venia en 1990, se descu­brieron más de 600 fosas comunes en una zona de más de 20.000 km² habi­tada por 2 millones de personas, muchas de ellas más grandes que la de Srebre­nica (foto: esque­letos de los asesi­nados en Huda Jama).

Desde la famosa carta de Kučanov de la prima­vera de 1991, la resis­tencia al desarme del TO y la defensa del Estado eslo­veno se han presen­tado como tráfico de armas, y el esta­ble­ci­mi­ento de los atri­butos estatales de Eslo­venia como el asunto Izbri­sani (“los borrados”: nombre usado en los medios para desi­gnar a aquellos que perman­ecieron en Eslo­venia sin un estatus legal tras la inde­pen­dencia). La mani­pu­la­ción ha sido tan intensa durante dos décadas que las jóvenes gener­a­ciones que han crecido durante este tiempo han podido aprender al menos diez veces más sobre el problema de los llamados borrados de todos los medios públicos posi­bles que sobre todas las medidas que hicieron posible la creación del Estado eslo­veno. Diez años después de su creación, las primeras banderas con la estrella roja apare­cieron en las cele­bra­ciones del Día Nacional. Al principio, con timidez, sabi­endo que eran el símbolo de un ejército agresor que había sido derro­tado en la guerra por Eslo­venia. Luego, cada vez más agre­siva­mente, como si el EPY hubiera ganado la guerra, y los puntos princi­pales de los oradores incluían la frase obli­ga­toria de que sin la llamada NOB (Lucha de Libe­r­a­ción Nacional, es decir la guerra ganada por los partisanos de Tito) no habría habido una Eslo­venia inde­pen­diente. Como si hubiera nacido en 1945 y no en 1991. La inde­pen­dencia se borró o dismi­nuyó cuando la primera no funcionó. Los programas de las cele­bra­ciones nacio­nales de las dos fiestas más import­antes de Eslo­venia, la Fiesta Nacional y el Día de la Inde­pen­dencia y la Unidad, bajo los gobiernos de la izquierda tran­si­cional fueron, en el mejor de los casos, comple­ta­mente vacíos y sin rela­ción con el propó­sito de la fiesta, y en el peor, llenos de burlas a la identidad eslo­vena y a los valores que nos unieron en la exitosa empresa conjunta de la independencia.

Por otro lado, apenas ha habido una semana del año sin cele­bra­ciones pomposas y costosas orga­nizadas por el ZZB (Asocia­ciones de Vete­ranos) llenas de discursos de odio y amen­azas contra los disidentes, símbolos tota­li­ta­rios, actos delic­tivos en forma de desfi­gu­ra­ción de símbolos oficiales del Estado y exhi­bición ilegal de armas mili­tares. Los parti­ci­pantes en estos actos de masas son, en su mayoría, miem­bros cotiz­antes del ZZB, ya que unos 20.000 de ellos siguen reci­bi­endo mensualm­ente subs­idios de combate privi­le­giados, aunque muchos de ellos hayan nacido después de 1945. En algunos casos, los privi­le­gios se trans­miten a los descen­dientes como en un princi­pado feudal. Esta bacanal, al estilo de los mítines de campaña más intensos de Milo­sevic de hace un cuarto de siglo, fue coro­nada por el mitin del ZZB del 24 de diciembre de 2012 en Tisj, en el que Mitja Klavora, la secre­taria general de la orga­ni­za­ción de comba­ti­entes, nacida una década después del fin de la Segunda Guerra Mundial, volvió a amen­azar con matanzas masivas.

Durante varios años después de la inde­pen­dencia, fue necesario devolver las conde­co­r­a­ciones y explicar que, por ley, el presi­dente de la Repú­b­lica no podía conceder la Medalla de la Libertad a personas que no habían tenido nada que ver con la inde­pen­dencia o que incluso se habían opuesto activa­mente a ella. Después de diez años empe­zaron a crear confu­sión deli­be­r­adamente con los símbolos. En el deci­mo­quinto aniver­s­ario de la inde­pen­dencia, inici­aron una polé­mica sobre la creación de las Fuerzas Armadas Eslo­venas y su anti­güedad, y en el vigé­simo aniver­s­ario, el entonces presi­dente de la Repú­b­lica llegó a gritar a los llamados inde­pen­den­tistas, dici­endo que había que acabar de una vez por todas con esa “meri­to­cracia” y ese desba­ra­juste tran­si­cional. Pues bien, los votantes, gracias a Dios, lo echaron en otoño de 2012. La guinda del pastel de la vergüenza de la inde­pen­dencia y de las Fuerzas Armadas Eslo­venas en parti­cular se puso poco antes del 22º aniver­s­ario con el nombra­mi­ento del último mini­stro de Defensa.

“No soy miembro de la SUD, pero comparto los mismos pensa­mi­entos y puntos de vista que Roman Jakič”, dijo el coronel del EPY Milan Aksen­ti­jevic en la Asam­blea, después de que ambos boicote­aran conjun­ta­mente los prepa­ra­tivos de defensa en un momento muy crítico.

La resis­tencia a la falsi­fi­cación siempre ha sido fuerte, y “Premiki” y otras obras lite­ra­rias de los parti­ci­pantes directos han sido su fuerte apoyo, pero los actores de la falsi­fi­cación han sido más agre­sivos con cada año que pasaba, a medida que se desvan­ecía la memoria de la gener­a­ción que vivió direc­ta­mente la inde­pen­dencia. Cual­quiera que seña­lara las mani­pu­la­ciones era desa­creditado y ridi­cu­lizado en los medios de comu­ni­cación. La red del antiguo SDV, con más de diez mil cola­bo­ra­dores, entre­la­zada con el aparato judi­cial y poli­cial, insti­tu­ciones para­e­sta­tales como la Comi­sión Anti­cor­rup­ción o el Comisario de Infor­mación, y agen­cias de detec­tives priv­ados, se mantuvo agre­siva­mente activa. El mono­polio medi­á­tico de la izquierda de la tran­si­ción, que cada año restaba impor­t­ancia a la inde­pen­dencia y glori­fi­caba los logros revo­lu­cio­na­rios de la llamada Guerra de Libe­r­a­ción Nacional, no ha hecho más que reforz­arse desde 1992, tras un breve parón en el momento de la independencia.

Si no fuera por la super­vi­vencia de docu­mentos y registros de hace más de dos décadas, algunos histo­ria­dores honestos y los esfu­erzos de parti­ci­pantes directos que escri­bieron sus memo­rias, la resis­tencia a la falsi­fi­cación sería hoy prác­ti­ca­mente impo­sible. Por otro lado, más o menos los mismos actores que querían impedir que la drástica falsi­fi­cación de la historia a partir de 1941 saliera a la luz de alguna manera y que atro­naban a diario en público que no permi­ti­rían que se falsi­fi­cara (léase: no permi­ti­rían la verdad), por el contrario, han arras­t­rado sus métodos de falsi­fi­cación desde el régimen tota­li­tario hasta la época poste­rior a la inde­pen­dencia. Mien­tras defen­dían la falsi­fi­cación de 1941 a 1990, apli­caron el mismo método al periodo poste­rior a ese año. El lavado de cerebro diario a través de los medios de comu­ni­cación y la base de este bostezo en los comen­ta­rios, simpo­sios, libros de texto y programas esco­lares, y programas docu­men­tales o cuasi-docu­men­tales. La cúspide de esa acti­vidad es sin duda el retrato de Milan Kučan realizado por el propa­gan­dista Mojca Pašek Šetinc, y no muy lejos de él está el docu­mental en el que Ljerka Bizilj lava a los direc­tores de nuestras deten­ciones de 1988. Todo esto, por supu­esto, se paga con el dinero de los contribuyentes.

Será inte­res­ante observar las reac­ciones de estos y otros autores en los próximos años, cuando, a pesar de todo, la acti­vidad histó­rica y peri­odí­stica revele muchos de los hechos que la dest­ruc­ción de los archivos en 1989 y 1990 y las técnicas de propa­ganda enume­radas ante­riormente trataron de oscu­recer, o al menos de ofuscar. Por ejemplo, el último libro de Igor Omerza sobre el juicio de los cuatro demu­estra de forma inequí­voca que Milan Kučan y Janez Stanovnik mintieron bajo jura­mento cuando afirmaron ante la Comi­sión de Inves­ti­ga­ción que no tenían cono­ci­mi­ento de la deten­ción de Tasić y mía en mayo y junio de 1988.

„Premiki“ fue el primer libro de este tipo sobre la inde­pen­dencia de Eslo­venia; los apéndices

„Premiki“ fue el primer libro de este tipo sobre la inde­pen­dencia de Eslo­venia. Pronto le sigu­ieron otros, que describen diversos aspectos más amplios o redu­cidos de este proceso histó­rico. El aspecto de la polí­tica exte­rior y la lucha por el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional fueron descritos por el Dr. Dimi­trij Rupel, el trabajo de los servicios de inte­li­gencia por Andrej Lovšin, y las rela­ciones en la RFSY por el Dr. Janez Drno­všek. Después de una década y más, empe­zaron a aparecer memo­rias de actores del otro bando, también lecturas inte­res­antes y muchos docu­mentos para comparar.


Cuando se le preg­untó su opinión por el descu­bri­mi­ento de la fosa común de Huda Jama, con miles de cadá­veres inse­pultos, en la tele­vi­sión nacional, el entonces presi­dente de la Repú­b­lica Danilo Türk, elegido con el apoyo de los partidos post­co­mu­nistas de izquierda, dijo que se trataba de un asunto secundario y que no haría comentarios.

Por ejemplo, en sus memo­rias, Borisav Jovic, antiguo miembro serbio de la Presi­dencia de la RFSY, relata cómo en la prima­vera de 1991 convenció a Kady­rovic de la nece­sidad de mi deten­ción o “desti­tu­ción”, y sus descrip­ciones del juego a varias bandas de Kučanov son también interesantes.

Más inte­res­ante aún es el libro de Raif Dizdarevic, presi­dente de la Presi­dencia de la RFSY, de 1988, “De la muerte de Tito a la muerte de Yugo­s­lavia”, en el que, entre otras cosas, utiliza docu­mentos y argu­mentos para exponer el doble juego de Milan Kučan, Janez Stanovnik y otros polí­ticos comu­nistas eslo­venos de la época en rela­ción con el juicio de los cuatro.

Los libros de los gene­rales derro­tados del EPY, Veljko Kadi­jevic, Branko Mamula y Konrad Kolšek, se ocupan más o menos de justi­ficar la derrota y de glori­ficar su papel en ella. Su creación fue impulsada, en parti­cular, por el trabajo del Tribunal de La Haya para Crímenes de Guerra en el terri­torio de la antigua Yugo­s­lavia, que también ha reco­gido entre su mate­rial una serie de valiosos testi­mo­nios dispo­nibles en el sitio web del Tribunal.

Las espe­cu­la­ciones sobre el comercio ilegal de armas entre Eslo­venia y Croacia se acabaron con el libro “Memo­rias de un soldado” de Martin Špegelj, mini­stro de Defensa croata durante la guerra por Eslo­venia, en el que detallaba la ayuda militar que Eslo­venia prestó gratui­tamente a Croacia durante y después de la guerra.


Tras el final de su tercer mandato como presi­dente de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Milan Kučan fundó en 2004 el Foro 21, que, con algunas excep­ciones, reunió a personas que se han enri­que­cido enor­me­mente en la última década y que ahora poseen algunas de las mayores empresas de Eslovenia.

Nume­rosos docu­mentos nuevos sobre la cola­bo­r­a­ción entre la UBDA (policía polí­tica) eslo­vena y los princi­pales comu­nistas para impedir la demo­cra­tiza­ción al comi­enzo de la prima­vera eslo­vena figuran en las colecciones de docu­mentos y testi­mo­nios tituladas “7 años después” y “8 años después” (ambas publi­cadas por la edito­rial Karan­ta­nija), y en la publi­cación “La distin­ción simbó­lica de un crimen por parte del presi­dente”, publi­cada por la edito­rial Nova Obzorja. La misma edito­rial, con la publi­cación “Veleiz­daja Slove­nije – desarme de las Fuerzas Armadas eslo­venas en mayo de 1990” y los docu­mentos publi­cados en ella, también ha arro­jado una última luz sobre este vergon­zoso acto, que casi habría impe­dido la inde­pen­dencia de Eslo­venia y que el Dr. Jože Pučnik e Ivan Oman han cali­fi­cado con toda razón de veleiz­daja Slove­nije (trai­ción a Eslovenia).

Varias orga­ni­za­ciones de vete­ranos han reunido docu­mentos y testi­mo­nios sobre los prepa­ra­tivos de defensa y la guerra de Eslo­venia por parte de las distintas provin­cias y muni­ci­pios. La empresa más extensa de este tipo fue llevada a cabo por el pueblo de Primorje del Norte con la colección “A ellos les perte­nece toda la gloria”, publi­cada por el Museo Goriška.

El trabajo de la policía eslo­vena, entonces todavía una milicia popular, durante el periodo del MSNZ se describe en la colección, “La red azul oculta”, y todo el periodo y el trabajo del MSNZ en la obra de Albin Mikulič “Rebeldes con razón”.

Expec­ta­tivas cumplidas e incumplidas

En “Premiki” también intenté, de forma bastante impú­dica, predecir el futuro. Algunas de mis predic­ciones se han hecho realidad, otras no. No espe­raba que Eslo­venia lograra el ingreso en la UE y en la OTAN tan rápi­da­mente. Y menos aún que adop­tá­semos la moneda europea dentro de 15 años. Para ser sincero, mis expec­ta­tivas eran más altas cuando pensaba en la trans­for­mación interna de Eslo­venia en una sociedad abierta, libre y respons­able. Creía que íbamos a llegar más fácil y rápido. Por desgracia, no ha sido así. El desman­tela­mi­ento del antiguo sistema tota­li­tario fue lento y algunos de los mono­po­lios que ya habían sido desman­telados en la inde­pen­dencia se volvieron a montar pronto. He descrito las causas más profundas de esta situ­ación con más detalle al principio de este prólogo y en varias otras ocasiones. En algunos lugares, este prólogo repite o resume valor­a­ciones y adver­ten­cias que he hecho o escrito en varias ocasiones. Algunos de ellos segura­mente tendrán que repe­tirse en el futuro, porque, desgra­cia­da­mente, seguirán siendo rele­vantes al menos durante algún tiempo.

En 1993 Eslo­venia se convirtió en miembro del Consejo de Europa y en 1996 la Asam­blea Parla­men­taria de esta orga­ni­za­ción adoptó la famosa Reso­lu­ción nº1096 sobre el desman­tela­mi­ento del legado de los regí­menes comu­nistas tota­li­ta­rios, en la que lanzaba dramá­ticas adver­ten­cias para nosotros:

“Los peli­gros de un proceso de tran­si­ción fallido son muchos. En el mejor de los casos, habrá oligar­quía en lugar de demo­cracia, corrup­ción en lugar de Estado de Derecho y crimen orga­nizado en lugar de derechos humanos. En el peor de los casos, el resul­tado podría ser la reno­va­ción ater­cio­pelada de un régimen tota­li­tario, si no el derro­ca­mi­ento de una demo­cracia naciente”.

Hoy, prác­ti­ca­mente todo el mundo está de acuerdo en que el proceso de tran­si­ción de un régimen comu­nista tota­li­tario a una sociedad demo­crá­tica, abierta y respons­able en Eslo­venia no ha sido un éxito. Seguimos en medio de una especie de mar rojo, en una crisis econó­mica y social. Bajo la apari­encia del interés nacional se ha mantenido un mono­polio de propiedad estatal, primero a través de la ayuda estatal y el presu­pu­esto, y después de la adhe­sión a la UE, con la ayuda de créditos polí­ticos y la asis­tencia del Banco de Eslo­venia, dren­ando a los contri­buy­entes eslo­venos y devor­ando los sala­rios y las pensiones del país.

Estos flujos de dinero de los contri­buy­entes se han utilizado para finan­ciar malas decisiones empre­sa­riales, para mantener su mono­polio rojo en los medios de comu­ni­cación y el poder judi­cial y, a través de los tres, para mantener el poder polí­tico mayo­ri­tario en el país, inde­pen­dien­te­mente del gobierno de turno. Siempre han mantenido esto bajo control a través de al menos un socio de la coalición.

Se han creado susti­tutos de las anti­guas comi­siones de los partidos, y hemos tenido un Comisario de Infor­mación, y luego una Oficina de Corrup­ción, y de nuevo una Comi­sión. El Defensor del Pueblo, la Oficina de Protección de la Compe­tencia, la Agencia del Mercado de Valores, el Tribunal de Cuentas y el Banco de Eslo­venia han servido repeti­da­mente para el mismo propó­sito con personal contro­lado. Muchas insti­tu­ciones estatales o para­e­sta­tales han hecho exac­ta­mente lo contrario de lo que se supone que es su obje­tivo principal.

El mono­polio rojo en los medios de comu­ni­cación se ha hecho tan evidente que la pobreza, los traba­ja­dores no remu­n­e­rados e incluso los niños hambri­entos desa­pa­recen mila­gro­sa­mente de los titu­lares de la prensa gene­ra­lista en cuanto se nombra un gobierno de izquierdas. Unos días más tarde, un periódico de Liubliana escribía cíni­ca­mente que Eslo­venia tenía los niños más obesos de Europa. Las dos princi­pales cadenas de tele­vi­sión dedi­caron 20 veces más tiempo de emisión a la sospecha de un polé­mico certi­fi­cado de un antiguo dipu­tado del SDS (Partido Demó­crata Eslo­veno) que a la sospecha de plagio de un candi­dato a primer ministro.

Los abundantes privi­le­gios de la antigua cúpula del partido único sólo tomaron nuevas formas durante la fallida tran­si­ción. Las casas y pisos donados y expro­pi­ados, las pensiones excep­cio­nales, la jubil­a­ción a los 40 años de la antigua UDBA y los subs­idios de los comba­ti­entes empe­zaron a pasar en algunos casos incluso a sus descen­dientes. Así, la conser­va­ción de las conquistas de la Guerra de Libe­r­a­ción Nacional y de la Revo­lu­ción adquirió una forma de interés muy concreta: la conser­va­ción de los privi­le­gios. Privi­le­gios que, en estos tiempos de crisis, se ceban más que nunca con el pueblo y provocan nuevas y dispa­radas injus­ti­cias para la pobla­ción mayoritaria.

Los mono­po­lios conser­vados y reno­vados, la distor­sión de la verdad sobre la inde­pen­dencia de Eslo­venia, la crisis social y econó­mica, todo ello está fuer­te­mente rela­cio­nado a primera vista, pero en la prác­tica el vínculo es inextri­cable. Por ello, no es de extrañar que el ex presi­dente del país hablara reci­en­te­mente de forma tan abierta sobre la nece­sidad de acabar de una vez por todas con la “polí­tica de la meri­to­cracia”. Los actores que jugaron un doble juego durante el periodo de la inde­pen­dencia, faci­li­tando el desarme de la TO y despot­ri­cando contra el reco­no­ci­mi­ento inter­na­cional de Eslo­venia, y que en el periodo poste­rior a la inde­pen­dencia exten­dieron los patrones de comport­a­mi­ento tota­li­ta­rios a la nueva era, en parte incluso intro­du­cién­dolos subrep­ti­cia­mente en la Unión Europea, son muy consci­entes de que el mayor obstá­culo para su dominio es preci­samente el sistema de valores, el centro de valores de los eslo­venos, que se formó durante el periodo de la inde­pen­dencia. Mien­tras esto exista, los fantasmas del pasado no prevalecerán.


El proceso de recon­ci­li­a­ción, inicialm­ente prome­tedor, se convirtió en su contrario y llegó a un final infame a finales de abril de 2013 en Stožice, donde toda la cúpula del Estado eslo­veno en la sala, símbolo del burdo capi­ta­lismo de amiguetes, se puso a cantar la Inter­na­cional Comu­nista. Por no hablar de la cele­bra­ción de revo­lu­cio­na­rios comu­nistas y asesinos como el Che Guevara.


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La izquierda tran­si­cional, que, debido a los privi­le­gios y cargas de los padres ideoló­gicos y a menudo físicos, con sangre fraternal y bienes robados, no consigue salir de estos marcos perni­ciosos, sólo puede mantener su base ideoló­gica con una maqui­naria de propa­ganda a gran escala que requiere un gran esfu­erzo y enormes recursos finan­cieros. Todavía hoy controla la mayor parte de los medios de comu­ni­cación eslovenos.

La lección para el futuro sigue siendo la misma

La Consti­tu­ción eslo­vena contiene el texto del jura­mento del cargo, que todos los altos cargos del Estado prestan tras su elección. Al prestar el jura­mento, se compro­meten a “respetar la Consti­tu­ción, actuar de acuerdo con su conci­encia y luchar con todas sus fuerzas por el biene­star de Eslo­venia”. La prueba para comprobar si un acto, un comport­a­mi­ento o un programa de un indi­viduo, un grupo, un partido o posi­ción polí­tica se ajusta realm­ente al jura­mento consti­tu­cional es sencilla.

Cuando un indi­viduo, un grupo, un partido u opción polí­tica pone en primer plano y destaca los valores, los acon­te­ci­mi­entos y los logros de la inde­pen­dencia de Eslo­venia, que nos situaron en el mapa mundial y en torno a los cuales los eslo­venos se han unido y unifi­cado más en nuestra historia, entonces está actuando de acuerdo con el texto y el espí­ritu del Jura­mento Constitucional.

Sin embargo, cuando un indi­viduo, un grupo, un partido u opción polí­tica saca a relucir hechos y tiempos que nos han divi­dido y destruido como nación, entonces está actuando en contra del texto y del espí­ritu del Jura­mento Consti­tu­cional. Y nunca ha habido una época más dest­ruc­tiva para la nación eslo­vena que la frat­ri­cida revo­lu­ción comunista.

Este hecho evidente es una verdad histó­rica inde­leble. La izquierda tran­si­cional, que debido a sus privi­le­gios y a la carga de sus padres ideoló­gicos y a menudo físicos, con sangre fraternal y bienes robados, no puede salir de estos perni­ciosos confines, sólo puede mantener su base ideoló­gica por medio de una vasta maqui­naria de propa­ganda que requiere enormes esfu­erzos y recursos finan­cieros. Dado que este tipo de ideo­logía es incapaz de crear las condi­ciones para la creación de nuevo valor, nece­sita urgen­te­mente el poder, el control de los presu­pu­estos, de los bancos estatales, de las empresas mono­polí­sticas estatales, del crédito exte­rior y, a través de todos estos instru­mentos, en última instancia, de los fondos de los contribuyentes.

Gestionar el Estado en contra­dic­ción con el centro de valores de la nación y el Estado eslo­venos, o mantener la afir­mación de Kučanov, por lo demás lógi­ca­mente contra­dic­toria, de que hay varias verdades, lo que en la prác­tica signi­fica que, por supu­esto, debe prevalecer la que se proclama por alta­voces cada vez más fuertes, ha costado hasta ahora al joven Estado eslo­veno cientos de opor­tu­ni­dades de desar­rollo perdidas, decenas de miles de puestos de trabajo y opor­tu­ni­dades desper­di­ciadas para que los indi­vi­duos tengan éxito en la vida. Ha cargado a la actual y a muchas gener­a­ciones venideras con una deuda externa que, en este momento, supera nomi­nalm­ente toda la deuda de la antigua RFSY.

Los alta­voces siguen tocando la melodía de la perdi­ción, a pesar de que el dinero se está acabando y a pesar de que ya es hora de restaurar la gober­nanza del país a los valores que lo crearon.

Siempre que se produce un momento extremo en la historia, se producen cambios. Movimientos.



Janez Janša, primer mini­stro de la Repú­b­lica de Eslovenia.

El primer mini­stro eslo­veno Janez Janša:
“Eslo­venia es mi patria”

Mensaje del primer mini­stro de la Repú­b­lica de Eslo­venia, Janez Janša, con motivo del Día Nacional, 25 de junio de 2020.

En la historia de todas las naciones que forman un Estado, hay un momento especí­fico en el que una nación se convirtió en soberana, en su propio dueño en su propia tierra. Este momento está ligado a la actitud posi­tiva de la mayoría de los ciuda­danos o miem­bros de la nación. Ese momento consti­tuye el centro de valores de una nación. Para noso­tros, eslo­venos y ciuda­danos de la Repú­b­lica de Eslo­venia, es un momento de independencia.

Este año se cumplen treinta años de la reunión de la coali­ción DEMOS los días 9 y 10 de noviembre de 1990 en Poljče. En esa reunión se tomó la histó­rica decisión de convocar un refe­réndum para una Eslo­venia inde­pen­diente. La decisión de DEMOS en Poljče fue correcta, decisiva y deter­mi­nante. Pero esta decisión no era evidente. Se nece­sita valor. Se tomó en un momento en el que cual­quier otra polí­tica habría sido cínica y calculada, y habría desper­di­ciado una vez más la opor­tu­nidad histó­rica de la nación eslo­vena. Y la preg­unta es cuándo, si es que alguna vez sucede, se volverá a presentar una opor­tu­nidad así. Así que mi más sincero agra­de­ci­mi­ento a todos los que, aquel día de noviembre, dejaron de lado todas sus dudas y temores y deci­dieron lo que era correcto y lo más necesario en aquel momento. Esta decisión fue seguida más tarde por un acuerdo polí­tico para mante­n­erse unidos en el plebi­s­cito por una Eslo­venia independiente.

El día del plebi­s­cito, el 23 de diciembre de 1990, se recordará siempre como un día espe­cial en la historia de la nación. Con una parti­ci­pa­ción del 93,2%, el 95% de noso­tros votó por una Eslo­venia inde­pen­diente y soberana. La nación comp­rendió la enor­midad de este momento histó­rico y demo­stró así su madurez, sabi­duría y dispo­si­ción a conver­tirse en una nación soberana y libre. Fue el único momento de la historia en el que realm­ente escribió su propio destino.

Medio año más tarde, el 25 de junio de 1991, tras acalo­rados debates y vota­ciones sobre las leyes de inde­pen­dencia, las más import­antes de las cuales se apro­baron con pocos votos de la exigua mayoría de DEMOS, el Parla­mento eslo­veno, con la necesaria mayoría de dos tercios, aprobó la Ley Consti­tu­cional para la apli­cación de la Carta Consti­tu­cional Básica sobre la Inde­pen­dencia y la Sober­anía de Eslo­venia, por la que Eslo­venia asumía las compe­ten­cias de la antigua feder­a­ción en su terri­torio. Eslo­venia se convirtió en un Estado inde­pen­diente y soberano. No había vuelta atrás y el camino hacia una nueva vida fue de inme­diato bloqueado por la agre­sión del EPY.

Por lo tanto, la libertad de nuestra nación tuvo que ser defen­dida con armas desde el principio. Fueron las semanas, los días y las horas de junio y julio de 1991, cuando todo estaba en juego. El futuro inde­pen­diente y europeo de los eslo­venos, el orden demo­crá­tico, nuestra reli­gión y nuestras acti­tudes, nuestra prospe­ridad y nuestras vidas. Fueron los días en los que, en mayo de 1990, una nación desar­mada volvió a defender sus derechos, declaró una Eslo­venia inde­pen­diente y se levantó con fuerza contra la agre­sión del EPY.

En aquellos días, un pequeño porcen­taje de eslo­venos, con el apoyo masivo de la nación, tomaron todas las armas dispo­nibles y, junto con la defensa civil, se enfren­taron al 5º ejército técni­ca­mente más pode­roso de Europa, lograron lo impo­sible con su valor y escri­bieron el acto final de la tran­si­ción de la nación eslo­vena en una nación. El valor de los eslo­venos fue admi­rado por todo el mundo en aquella época. Los repre­sen­tantes de los países más pode­rosos del mundo, que pocos días antes de la guerra afirmaban que nunca nos reco­no­ce­rían, cambiaron su posi­ción gracias a nuestro valor. A pesar de la oposi­ción a la inde­pen­dencia real en un sector de la polí­tica de izquierdas, la nación estaba unida. Unidos como nunca y muy valientes.

La unidad de la nación, el valor de sus fuerzas armadas, la firme voluntad polí­tica de la coali­ción de gobierno DEMOS, diri­gida por el Dr. Jože Pučnik, y la inicia­tiva de una multitud de coman­dantes indi­vi­duales de las unidades tácticas del TO y de la policía forjaron la victoria en la guerra por Eslo­venia. Una victoria elevada en su finalidad al Olimpo eslo­veno, una victoria más importante que todas las batallas que nuestros ante­pa­sados, a menudo por desgracia a costa de otros, libraron a través de la vorá­gine de la ingrata historia de los siglos pasados.

La guerra por Eslo­venia ha reve­lado miles de héroes en la nación eslo­vena cada día. Niños y hombres que super­aron el miedo por amor a su país. Tomaron las armas para defender su hogar, su fe y su país. Eslo­venia. Hicieron su trabajo perfectamente.

Paraf­ra­se­ando la famosa decla­ra­ción de Winston Chur­chill tras la Batalla de Ingla­terra, nunca en la historia de la nación eslo­vena ha habido tanta gente que deba tanta gratitud a un puñado de compatriotas.

Tras la victoria se fueron a sus casas. A menudo han sido olvid­ados por el país, pero nunca serán olvid­ados por su patria. Porque estas eran las horas sagradas, el canto alto de la nación eslo­vena. Nos levan­tamos y, gracias a su valor, vencimos.

Desgra­cia­da­mente, también hubo víctimas en esta guerra. Estamos agra­de­cidos a todos los que dieron lo más preciado, su vida, para hacer realidad el sueño de la nación. Guar­damos su recuerdo con gratitud.

Cuando echamos la vista atrás para ver el camino que hemos recor­rido, todo lo que hemos conse­guido como nación en todos estos años, que es un tiempo realm­ente corto para un país, podemos estar orgullosos. Hemos conse­guido mucho, pero también hemos perdido muchas opor­tu­ni­dades. Entre otras cosas, porque hemos permitido que los viejos resen­ti­mi­entos, los odios, la distancia cínica y las divi­siones reco­bren su fuerza. Porque lo que es bueno en todo ser humano ha perman­ecido en silencio cuando lo malo ha reanu­dado su marcha y ha detenido el entu­si­asmo creativo.

Pero las pruebas que nos pone la vida nos enseñan una y otra vez que sólo unidos somos fuertes. Que sólo unidos podemos avanzar como nación y como sociedad y superar incluso la prueba más dura. Nuestra reci­ente expe­ri­encia en la guerra contra el nuevo coro­na­virus lo ha confirmado. Aunque con una polí­tica divi­dida como en la época de la inde­pen­dencia, ganamos la primera batalla contra el virus con una nación unida que comp­rendió que la salud es una, indi­vi­sible e igualm­ente preciosa para todos. Confío en que juntos, actuando de forma respons­able, podamos derrotar todos los brotes futuros. Me gustaría expresar mi más sincero pésame y condo­len­cias a todos los fami­liares y amigos de los falle­cidos por el nuevo coronavirus.

Al refle­xionar sobre el camino que hemos recor­rido con motivo del cumple­años de nuestra patria, me gustaría que recor­dá­ramos más a menudo el gran honor y privi­legio que supone haber podido cumplir los sueños, los sacri­fi­cios, los esfu­erzos, el trabajo y las oraciones de muchas gener­a­ciones de eslo­venos por un país independiente.

Deseo que vean el Estado inde­pen­diente como un gran regalo y una opor­tu­nidad para todos, y que lo tomen más en serio como algo propio, lo cuiden y hagan lo mejor por él. Al igual que nos preo­cup­amos e inten­tamos por alguien que llevamos en el corazón.

Deseo que, dado que nuestra decisión común en el plebi­s­cito se ha realizado en un país inde­pen­diente y soberano, no volvamos a decir que no se puede hacer nada. Que no se puede cambiar nada. El poder de una nación unida es un poder impa­rable. Si se une en torno a un obje­tivo noble, toda la Creación le ayuda en el camino hacia su realización.

Preci­samente por este magní­fico desar­rollo de finales de 1990 y del primer semestre de 1991, que no tiene parangón con nada de nuestra historia hasta ahora, dese­aría que no nos hubié­ramos rendido nunca. Que seamos capaces de mantener el contacto con aquel tiempo que, con una contun­dencia que superó todos los obstá­culos, propició el naci­mi­ento de un país inde­pen­diente y soberano en aquel momento crucial. Este es el centro de valores de la nación eslo­vena, donde las fuerzas crea­tivas, espi­ri­tuales y mate­riales de la nación se han unido desde sus inicios.

Deseo que siempre saquemos nuestra fuerza y crea­ti­vidad de este centro de valores. Para que en él encon­tremos refugio en las tormentas y descanso después de las pruebas. Para que sigamos siendo uno con él y con los demás.

Deseo que en nuestra mayor fiesta, las banderas eslo­venas ondeen con orgullo en todos los hogares en homenaje a nuestra querida patria. Que en los próximos días de verano podamos descu­brir sus bellezas hasta ahora ocultas y darnos cuenta de lo mágica que es. Nacida al son de las campanas, dada por Dios. Creada para noso­tros. ¡Feliz cumple­años, Eslovenia!

Sinceras feli­ci­ta­ciones con motivo de la Fiesta Nacional.


El 8 de abril de 1990, Domingo de Ramos, se cele­braron en Eslo­venia las primeras elecciones demo­crá­ticas tras la Segunda Guerra Mundial. La segunda vuelta de las elecciones se celebró el 22 de abril de 1990 (en la imagen: el presi­dente de Demos, Jože Pučnik, en las urnas).


El primer gobierno eslo­veno elegido demo­crá­ti­ca­mente después de la Segunda Guerra Mundial fue confirmado en la Asam­blea de Eslo­venia el 16 de mayo de 1990. El principal obje­tivo del gobierno de Demos era la inde­pen­dencia de la Repú­b­lica de Eslovenia.


La decisión de cele­brar un plebi­s­cito sobre la inde­pen­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia se tomó bajo la dirección del Dr. Jože Pučnik en la confe­rencia del grupo de dipu­tados de Demos en Poljče el 9 de noviembre de 1990. La fecha del plebi­s­cito se fijó para el 23 de diciembre de 1990.


El día del plebi­s­cito, el 23 de diciembre de 1990, 1.289.369 personas, es decir, el 88,5% de los votantes con derecho a voto, marcaron con un círculo la palabra SÍ en la papeleta, lo que signi­fi­caba que estaban a favor de la Repú­b­lica inde­pen­diente de Eslo­venia (en la imagen, el presi­dente del gobierno inde­pen­den­tista de Demos, Lojze Peterle).

El 25 de junio de 1991, en una sesión solemne, la Asam­blea de la Repú­b­lica de Eslo­venia adoptó los docu­mentos de inde­pen­dencia, en base a los cuales los órganos repu­bli­canos eslo­venos comen­zaron a asumir las funciones de la desin­te­grada Repú­b­lica Federal Socia­lista de Yugoslavia.

La procla­mación solemne de la inde­pen­dencia de la Repú­b­lica de Eslo­venia tuvo lugar el 25 de junio de 1991 en el Trg repu­blike. Eslo­venia se convirtió en un Estado inde­pen­diente y soberano. No había vuelta atrás, y el camino hacia una nueva vida fue inme­dia­ta­mente impe­dido por la agre­sión del EPY.


La agre­sión contra Eslo­venia fue llevada a cabo por unidades y comandos del EPY los días 26 y 27 de junio de 1991 (en la imagen: la pene­tra­ción de unidades del EPY hacia el paso fron­te­rizo con Italia el 27 de junio de 1991), pero rápi­da­mente se enfren­taron a una fuerte resis­tencia de las fuerzas armadas eslo­venas que defen­dían su patria atacada: la Repú­b­lica de Eslovenia.


Cada día, la guerra por Eslo­venia descu­brió a miles de héroes en la nación eslo­vena, niños y hombres que super­aron su miedo por amor a su patria. Tomaron las armas para defender su hogar, su fe y sus leyes, Eslo­venia. Hicieron un excel­ente trabajo (en la foto: un miembro de la Defensa Terri­to­rial de la Repú­b­lica de Eslo­venia sobre un tanque EPY incautado).

Deseo que con motivo de nuestra mayor fiesta, las banderas eslo­venas ondeen con orgullo en honor de nuestra querida patria y que en los próximos días de verano descu­bramos sus bellezas hasta ahora ocultas y nos demos cuenta de lo mágica que es. Nacida en el sonido de las campanas, dada por Dios. Creada para noso­tros. ¡Todo lo mejor, Eslovenia!


Abre­via­turas:

CK ZKS Centralni komite Zveze komu­nistov Slovenije Comité Central de la Unión de Comu­nistas de Eslovenia
DEMOS Demo­kra­tična opozi­cija Slovenije Oposi­ción demo­crá­tica de Eslovenia
DZ-RS Državni zbor Asam­blea Nacional de Eslovenia
JBTZ afera JBTZ (proces proti četve­rici: Janša, Borštner, Tasić, Zavrl) Asunto JBTZ (juicio contra el cuar­teto: Janša, Borštner, Tasić, Zavrl)
JLA = JNA Jugo­slo­vanska ljudska armada (slov.) = Jugo­slo­venska narodna armija (serb.-croat.) Ejército Popular Yugo­s­lavo (EPY)
KPJ Komu­nis­tična partija Jugo­s­la­vije Jugoslavije Partido Comu­nista de Yugoslavia
LDS Libe­ralna demo­kra­cija Slovenije Demo­cracia liberal de Eslovenia
LS Libe­ralna stranka Partido Liberal [prede­cesor de LDS]
MSNZ Mane­vrska struk­tura nacio­nalne zaščite Estruc­tura de Manio­bras de la Defensa Nacional
NOB Narodno oslo­bo­di­lačka borba Guerra de libe­r­a­ción nacional
OVS Obvešče­valna in varnostna služba Minis­trstva za obrambo Servicio de Inte­li­gencia y Segu­ridad del Minis­terio de Defensa
RŠTO Repu­bliški štab za teri­to­ri­alno obrambo Cuartel General de la Defensa Terri­to­rial Republicana
SD Socialni demo­krati Social­de­mó­cratas
SDV = SDB Služba državne varnosti (slov.) = Služba državne bezbednosti (serb.-croat.) Servicio de Segu­ridad del Estado, policía secreta comunista
SFRJ Socia­lis­tična fede­ra­tivna repu­blika Jugoslavija Repú­b­lica Federal Socia­lista de Yugo­s­lavia (RFSY)
TO Teri­to­ri­alna obramba Defensa del terri­torio; Fuerza de Defensa Terri­to­rial de Eslovenia
RS Repu­blika Slovenija Repú­b­lica de Eslovenia
UDBA Uprava državne varnosti (slov.) = Uprava državne bezbednosti (serb-croat.) Admi­nis­tra­ción de la Segu­ridad del Estado
VIS Varnostno-infor­ma­tivna služba Servicio de Segu­ridad e Información
ZKS Zveza komu­nistov Slovenije Unión de Comu­nistas de Eslovenia
ZKS-SDP Zveza komu­nistov Slove­nije – Social­de­mo­k­ratska stranka Unión de Comu­nistas de Eslo­venia – Partido Social­de­mó­crata [prede­cesor de los socialdemócratas]
ZZB Slove­nije Zveza združenj borcev za vred­note NOB Slovenije Unión de Asocia­ciones de Comba­ti­entes de Eslovenia

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